Laban

Leche Fermentada

El Laban no es leche pero tampoco es yogur, realmente es un alimento diferente, no se trata de un producto de desayuno, ni para tomar con cereales, más bien podría considerarse un entrante, en el mundo árabe es muy popular, acompaña a muchas comidas y se elaboran muchas recetas con Laban. En España ha empezado a comercializarse y actualmente se puede encontrar en los supermercados, su sabor es muy rico, no es tan denso como el yogur líquido, es algo ácido y ligeramente espumoso.

Aparte de tomarlo solo, me he animado a preparar una receta, una especie de sopa fría con ajo y pepino, la verdad es que he seguido las indicaciones del brick de Laban. El resultado ha sido una sopa fría muy fresquita, se nota el sabor a ajo pero no es excesivo, una cosa me ha llamado la atención, es muy saciante.

TAUM U JIAR

Ingredientes:
– Medio litro de Laban
– Seis dientes de Ajo
– Dos Pepinos de ensalada tiernos
– Dos cucharadas de Aceite
– Sal

Elaboración:

La verdad es que en el brick no se han esmerado mucho dando explicaciones para elaborar la receta, simplemente picar y mezclar. Yo he triturado el pepino con los ajos, he añadido el laban, la sal y el aceite, y lo he mezclado bien como si se tratase de un gazpacho, después lo he dejado enfriar en la nevera, reposando un par de horas.

Aunque con tantos ajos puede parecer excesivo, el sabor del ajo se nota pero no molesta, es verdad que a mi el ajo me gusta, pero en serio no queda muy excesivo. Para la próxima igual le añado una manzana, para darle un poco más de consistencia.

Por cierto, las rodajas de pepino no flotan sobre la sopa fría, Taum u Jiar, es que había metido dentro de la taza un vasito de chupito para sujetarlas y ponerlas así tipo peineta para la foto, evidentemnete el invento no funciono y quedaron más bien como galletas de natillas, pero en fin, lo importante es que estaba bueno.

Beneficios de la Leche Fermentada

Illya Metchnikov, premio Nobel ruso que, a principios del siglo XX, descubrió que los globulos blancos de la sangre combaten infecciones bacterianas, pensaba que las bacterias del ácido láctico de las leches fermentadas eliminaban los microbios tóxicos de nuestro aparato digestivo. Este señor se adelanto a su tiempo, si levantara cabeza y viera como ha evolucionado todo el tema de los Lactobacillus, L.casei, L.acidophilus…

La idea base de los beneficios de las leches fermentadas, incluyendo el yogur, es que las bacterias que se encuentran en ellas se agregan a la pared intestinal y la protegen segregando compuestos antibacterianos, estimulando la respuesta inmunitaria del cuerpo a ciertos microbios patógenos, desmantelando el colesterol y reduciendo la producción de cancerígenos potenciales, y esto es bueno.

Hay mucho que leer sobre los pocos beneficios de la leche, pero sobre las variedades fermentadas, como el laban y el yogur, hay estudios con conlusiones positivas, avalando sus beneficios, siempre entendiendo un consumo moderado, como en todo.

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Ajo Blanco

Receta Tradicional

El ajo blanco es una sopa fría tradicional y hay diversas versiones. Podemos encontrar recetas para thermomix pero prefiero hacerlo de manera tradicional por la textura. La receta de Ajo Blanco es bastante popular y en la red podemos encontrar diversas versiones, la que presento en el blog está copiada de la Web “Las recetas de Marita”.

Ingredientes

200 gramos de almendras crudas
200 gramos de miga de pan de pueblo “amanecido” (del día anterior)
2 dientes de ajo
1 vaso de aceite de oliva
1 cucharada de vinagre
1 litro de agua bien fría
Sal

Poner un cazo con agua al fuego y cuando empiece a hervir, echar las almendras y mantenerlas 2 ó 3 minutos, sacarlas del agua, pelarlas y reservarlas“. Para hacer el ajo blanco está es la manera tradicional de pelar las almendras pero en este caso hemos usado parte de almendras picadas y almendras crudas, ambas compradas ya peladas.

Remojar la miga de pan con un poco de agua.

En un mortero, almirez o dornillo, echar la sal y los ajos y majar bien con la maza.

Cuando los ajos estén bien majados, agregar las almendras y seguir majando y removiendo, hasta conseguir una pasta homogénea. Entonces echar la miga del pan y
seguir con el majado constante, sin descanso.

Cuando todo esté bien mezclado ir añadiendo el aceite, muy poco a poco, en chorrillo fino, mientras se sigue mezclando con la maza, hasta que el aceite se incorpore a la masa. Añadir entonces, también poco a poco y sin dejar de majar, el vinagre hasta conseguir una salsa espesa, de aspecto muy similar al de la mayonesa.

Pasar la pasta a una sopera e ir agregando el agua, poco a poco, de forma que la pasta se vaya aclarando.

Cuando se logre la textura deseada, probar de sal y rectificar si fuera necesario, entonces colocar la sopera en el frigorífico hasta la hora de servir.