Tzatziki

Para una Ensalada de Patata

La salsa Tzatziki está riquísima, si te gusta el ajo, yo la pobré hace mucho tiempo en una taberna Griega de Madrid, trabajabamos en frente y nos pasaban unos bocadillos con salsa Tzatziki que estaban de muerte. Entonces me gustaba cocinar pero no me apuntaba las recetas, me la explicaron varias veces, pero de su receta original no me acuerdo, la he cogido del libro que ultimamente me está dando mucho juego, “El Mundo en mi Cocina” de Gordon Ramsay, este chef me cae genial, y eso que las recetas en el libro son muy básicas, correctas pero les falta algo, me gustan más los libros de Jamie Oliver, que pone mil explicaciones y al final terminan siendo recetas noveladas.

Al tema, la salsa está muy buena pero no es plan de comersela a cucharadas, asi que preparé una ensalada de patata, si echamos la Tzatziki, igual que cualquier otro aliño, con las patatas aún calientes cogen muchísimo sabor. Para que no fuera solo patatas y salsa añadi también un poco de cebolla, aceitunas negras en aritos, unos tomates en aceite (los que venden en LIDL cuando ponen las ofertas griegas) y un pepino cortado grueso.

Salsa Tzatziki

Ingredientes:
1 Pepino
2 Dientes de Ajo
Un yogur grande de buena calidad
El Zumo de medio Limón
Dos cucharadas de Aceite de Oliva

Elaboración:

Lo primero es quitar las semillas y el agua al pepino, si tenemos un pepino de verdad, de los de huerta, tendrá un montón de semillas gordotas, si usamos pepinos de los normalitos de supermercado, igual no tienen semillas. Este es mi pepino, traído del pueblo, con abundantes semillas.

Lo pelamos, cortamos longitudinalmente y en cuartos, para sacar las semillas como si fueran las semillas de un melón.

Luego lo vamos a triturar un poco con la mano del almirez, yo aprobecho y ya lo hago sobre el colador, donde con un poco de sal lo voy a dejar reposar al menos media hora. Una vez que el pepino ha soltado el agua, lo machacamos un poquito más y lo mezclamos con el yogur.

El tema del yogur es importante, los yogures marca blanca son muy económicos pero algunos son malos de narices, no hace falta que nos vayamos a un yogur carísimo, pero al menos un Danone que sabe más a yogur o si usamos marca blanca mejor la variedad griega. Otros productos no se nota tanto, pero en los yogures hay una diferencia enorme entre los “buenos” y los no tan buenos. Para hacer yogur en casa a mi el que más me gusta es el Danone básico, el natural. Los de casa grande de Xanceda están riquísimos, pero para hacer el yogur en casa prefiero el Danone.

Ya tenemos el pepino mezclado con el yogur, ahora añadimos los ajos, pelados y machacados, utilizo un prensa ajos muy práctico, sobre todo para salsas, e incorporamos el aceite, removemos bien y dejamos que repose en la nevera. Yo la dejo de un día para otro, antes de mezclarla con las patatas.

También podemos usar la salsa para acompañar un pescado a la plancha o simplemente untar pan de pita recién tostado, también para bocadillos de carne, tipo kebab. Está realmente riquísima.

Laban

Leche Fermentada

El Laban no es leche pero tampoco es yogur, realmente es un alimento diferente, no se trata de un producto de desayuno, ni para tomar con cereales, más bien podría considerarse un entrante, en el mundo árabe es muy popular, acompaña a muchas comidas y se elaboran muchas recetas con Laban. En España ha empezado a comercializarse y actualmente se puede encontrar en los supermercados, su sabor es muy rico, no es tan denso como el yogur líquido, es algo ácido y ligeramente espumoso.

Aparte de tomarlo solo, me he animado a preparar una receta, una especie de sopa fría con ajo y pepino, la verdad es que he seguido las indicaciones del brick de Laban. El resultado ha sido una sopa fría muy fresquita, se nota el sabor a ajo pero no es excesivo, una cosa me ha llamado la atención, es muy saciante.

TAUM U JIAR

Ingredientes:
– Medio litro de Laban
– Seis dientes de Ajo
– Dos Pepinos de ensalada tiernos
– Dos cucharadas de Aceite
– Sal

Elaboración:

La verdad es que en el brick no se han esmerado mucho dando explicaciones para elaborar la receta, simplemente picar y mezclar. Yo he triturado el pepino con los ajos, he añadido el laban, la sal y el aceite, y lo he mezclado bien como si se tratase de un gazpacho, después lo he dejado enfriar en la nevera, reposando un par de horas.

Aunque con tantos ajos puede parecer excesivo, el sabor del ajo se nota pero no molesta, es verdad que a mi el ajo me gusta, pero en serio no queda muy excesivo. Para la próxima igual le añado una manzana, para darle un poco más de consistencia.

Por cierto, las rodajas de pepino no flotan sobre la sopa fría, Taum u Jiar, es que había metido dentro de la taza un vasito de chupito para sujetarlas y ponerlas así tipo peineta para la foto, evidentemnete el invento no funciono y quedaron más bien como galletas de natillas, pero en fin, lo importante es que estaba bueno.

Beneficios de la Leche Fermentada

Illya Metchnikov, premio Nobel ruso que, a principios del siglo XX, descubrió que los globulos blancos de la sangre combaten infecciones bacterianas, pensaba que las bacterias del ácido láctico de las leches fermentadas eliminaban los microbios tóxicos de nuestro aparato digestivo. Este señor se adelanto a su tiempo, si levantara cabeza y viera como ha evolucionado todo el tema de los Lactobacillus, L.casei, L.acidophilus…

La idea base de los beneficios de las leches fermentadas, incluyendo el yogur, es que las bacterias que se encuentran en ellas se agregan a la pared intestinal y la protegen segregando compuestos antibacterianos, estimulando la respuesta inmunitaria del cuerpo a ciertos microbios patógenos, desmantelando el colesterol y reduciendo la producción de cancerígenos potenciales, y esto es bueno.

Hay mucho que leer sobre los pocos beneficios de la leche, pero sobre las variedades fermentadas, como el laban y el yogur, hay estudios con conlusiones positivas, avalando sus beneficios, siempre entendiendo un consumo moderado, como en todo.