Crema de Almendras

Receta Elaborada en el Thermomix 21

Haciendo algunas modificaciones a la receta del libro del Thermomix 21, “Crema Reina” (pág. 94A), preparé una Crema de Almendras que me sorprendió enormemente por su buen sabor. Es, sin duda, una crema contundente, nada ligera ni apropiada para dietas de adelgazamiento, pero realmente riquísima. Tanto como primer plato o servida en chupitos a modo de aperitivo de bienvenida, es una receta totalmente recomendable para una celebración o comida especial.

Ingredientes:

100 gr. Almendras (crudas y peladas)
Un Puerro
Media Cebolla
Media cucharada de Mantequilla (15 gr.)
Media cucharada de Aceite (15 gr.)
750 ml. de Caldo de Pollo
200 gr. Nata Líquida para cocinar (18% m.g.)
El zumo de Medio Limón
Sal, Pimienta y Nuez Moscada

Elaboración

Con el vaso del thermomix muy seco, trituramos las almendras. Echamos las almendras, deben ser almendras crudas, sin cascara y sin piel, en el vaso del thermomix o robot de cocina y trituramos 20 segundos a velocidad 9. Sacamos las almendras del vaso y reservamos.

Seguidamente, echamos en el vaso del thermomix la cucharada de mantequilla. Programamos 30 segundos, temperatura 100 grados y velocidad 1. Añadimos el aceite sobre la mantequilla y volvemos a programar: un minuto, temperatura 100 grados y velocidad 1.

Incorporamos el puerro, limpio, sin la parte verde y cortado en rodajas; la cebolla troceada y el ajo sin piel, cortado en dos o tres trozos. Programamos: 3 minutos, temperatura 100 grados, velocidad 4. Pasado el tiempo, bajamos con la espátula todo el contenido del vaso que haya subido a las paredes y trituramos 20 segundos en velocidad 8, para que la verdura se triture y nos quede una crema fina.

Añadimos entonces las almendras que teníamos reservadas, la mitad del caldo de pollo y la nata. Echamos las especias: nuez moscada, sal y pimienta negra. Programamos: 12 minutos, temperatura 100 grados y velocidad 4. Una vez conluido el tiempo, añadimos el resto del caldo y el zumo de limón. Programamos: 5 minutos, a 90 grados en velocidad 5. Y ya tenemos lista nuestra exquisita Crema de Almendras.

La verdad es una crema muy contundente pero perfecta para un entrante de Navidad, por ejemplo. Me acorde de ella porque ahora están empezando a florecer los almendros y realmente están preciosos.

Polvorones de Chocolate y Almendras

Mis Polvorones

Es muy fácil hacer polvorones, todo el mundo lo dice: son facilísimos. Es tan fácil que me he animado a poner mis proporciones, normalmente con las recetas de repostería no me atrevo a cambiar nada, pero esta vez si lo he hecho, he cambiado un poco las cantidades basándome en unas y otras recetas, y la verdad, me han quedado muy bien.

Polvorones de Chocolate y Almendra
Ingredientes:

300 gr. de Harina de Trigo
30 gr. de Almendra
30 gr. de Chocolate Puro en polvo
120 gr. de Manteca de Cerdo
120 gr. de Azúcar
Media cucharadita de Canela

El día antes de elaborar la receta, debemos tostar la Harina, voy a necesitar unos 250 gr. de harina para la masa de los polvorones por lo que tuesto 300gr., la harina pierde peso al tostarse.

¿Cómo tostar la harina?: Aunque algunas recetas tuestan la harina en una sartén amplia, es importante que la harina pierda humedad y no se queme, por lo que resulta más sencillo hacerlo en el horno. Tratamos de conseguir una harina de un tono ligeramente amarillo.

Vamos a utilizar una bandeja de horno de metal. Es recomendable tener una bandeja exclusiva para repostería, si utilizamos una bandeja que hayamos usado para hornear carne o lasaña es probable que queden restos de grasa.

La harina la tostamos en el horno, precalentado a 180º, la he tenido primero dos minutos y medio, estaba tal cual entro, le di unas vueltas, y la deje otros dos minutos y medio, que más o menos fueron tres porque me costo programar el reloj de cocina, pasado el segundo tiempo al abrir el horno la harina estaba blanca pero tenía cierto olor. Pensé en bajar el horno de temperatura pero me pareció que no era necesario, seguimos a 180º.

Volví a programar tres minutos. Pasados los tres minutos no hay diferencias, vuelvo a remover la harina, ya veo que la paleta se lleva parte y además al moverla se ha caído un poquito, ya entiendo porque tostamos más harina de la necesaria, no solo pierde peso por la pérdida de humedad.

Hay que tener en cuenta que la harina se está tostando con una temperatura inferior a 180º, cada vez que abro la puerta del horno para removerla necesito un momento, la puerta está abierta, por lo que la harina debe estar tostándose a 160/170º.

Es un poco pesado estar constantemente pendiente del horno, pero necesario. Sabremos que esta tostada por el olor y porque habrá cogido un tono ligeramente amarillo. Llevamos unos veinte minutos y en la cocina empieza a oler a harina “tostada”.

Por primera vez al abrir el horno la harina humea, he programado solo tres minutos más porque otra de las cosas que nos muestran que la harina está casi tostada es el ligero humo. Programo esta vez solo tres minutos más.

Nuevamente noto ese ligero humo al abrir el horno, al mover la harina ya se aprecia claramente ese ligerísimo tono tostado, por lo que doy por concluido el tostado de la harina. Saco la bandeja, al remover la harina se nota claramente el tostado.

En total hemos tardado en tostar la harina una media hora, distribuida en estos intervalos de tiempo: 2´5 min. + 2´5 min. + 3 min. + 3 min. + 3 min. + 5 min. + 3 min.

Luego tostamos las almendras, aprovechando el calor del horno. Las almendras se tuestan en unos 10 minutos aproximadamente a 180º, pero cuidado que no se quemen. Como el horno está caliente de tostar la harina, las almendras se tuestan en mucho menos de diez minutos, quizá cinco o seis minutos, hay que tratar de dar la vuelta a todas, no se vayan a quemar por una cara.

Al día siguiente, con las almendras y la harina tostadas, vamos a elaborar los polvorones. Lo primero que tenemos que hacer es pulverizar la almendra, luego el azúcar para convertirlo en azúcar glass. Tamizamos la harina con el cacao y mezclamos con las almendras y algo más de tres cuartas partes del azúcar (el resto lo reservamos para espolvorear los polvorones una vez horneados).

En un marmol, o en mi caso yo he usado un bol grande, ponemos la harina mezclada con el cacao, la almendra y el azúcar, hacemos un agujero en forma de volcán y añadimos la manteca en dados (temperatura ambiente). Tenemos que conseguir una bola de masa, y nos vamos a encontrar dos dificultades, la falta de humedad, por lo que empezará siendo de una consistencia arenosa, y luego el exceso de grasa, por lo que si amasamos demasiado con el calor de las manos será complicado conseguir una bola que es nuestro objetivo. Paciencia y poco más.

Una vez tengamos la bola la dejamos enfriar en la nevera envuelta en film, al menos media hora, para que resulte mucho más fácil trabajarla. En lo que se enfría la masa he aprovechado para limpiar y recoger la cocina.

Una vez fría nuestra bola de masa de polvorón, tenemos que estirarla hasta que coja el alto de un polvorón, lógicamente, lo que viene a ser un centímetro o un dedo, tened en cuenta que la forma no va a cambiar con el horneado, estiramos entre dos silpat o silpat y lámina de film. Hacemos la forma de los polvorones con un cortapastas o un vaso y con una espátula los pasamos a la bandeja del horno, que tendremos precalentado a 160º. Cuidado al pasarlos, recordar que tenemos calor en las manos, es mejor cogerlos con la espátula, si no tenemos podemos usar un cuchillo ancho apoyando con un dedo. Pero si los cogemos con los dedos se nos va a pegar la masa.

A mi me gusta aprovechar toda la masa, los últimos pegotitos en vez de Estrellas hice unas bolitas. Y los horneamos a 160º entre diez y quince minutos, dependiendo del horno. Como mi horno no sé si es lento o rápido, tire por la vía de en medio y hornee 12 minutos y medio. Los saco, los espolvoreo de azúcar glass: Polvorones de Chocolate y Almendra.

Carrilleras de Ternera al Vino Tinto

Recetas para Navidad

Esta es una receta excelente para la comida de Navidad: los ingredientes no son caros, se debe dejar preparada la víspera y queda fantástica. Yo la puse como principal en la Navidad de 2012 y fue un éxito. He decidido publicarla ahora porque realmente creía haberla perdido, menos mal que la mande por mail y he rescatado el correo electrónico, sería una pena no tenerla publicada y el mejor sitio donde guardarla es el blog.

La receta no es mía, la encontré en este blog y simplemente he modificado ligeramente la redacción, pero tan ligeramente que he dejado todo tal cual lo escribió su autor, simplemente he omitido algunos chascarrillos personales que no venían al caso para reproducir aquí la receta.

Carrilleras de Ternera al Vino Tinto

Ingredientes (para 4 personas):

– Carrilleras (1 kg.)
– 2 cebollas grandes
– 2 puerros
– 2 dientes de ajo
– 1 tomate maduro
– Vino tinto
– Vino de Oporto (o similar)
– Brandy o Cognac
– Sal
– Tomillo
– Pimienta negra en grano
– Cayena
– Laurel
– Aceite de oliva
– Una “nuez” de mantequilla

Las carrilleras provienen de la carne de la zona mandibular, el papo o moflete del animal, y resultan al paladar suaves, gelatinosas y fundentes.

Elaboración:

Limpieza de la carne. En cada carrillera podréis observar una especie de telilla blanca, tendones y zonas nerviosas que hay que eliminar. Hay que quitar todo lo sobrante, con un cuchillo bien afilado, procurando no llevarse la carne magra en el intento. Debemos dejar la pieza entera, roja y magra, con el aspecto de un solomillo, por decirlo de algún modo y salvando las distancias. Otra opción es encargarle al carnicero que las limpie.

Una vez limpia la carrillera, se sumerge durante unos minutos en agua fría con un chorro de vinagre para eliminar posibles restos de sangre, impurezas, etc.

A continuación las introducimos (previamente pasadas por el chorro de agua fría y escurridas) en una cazuela o fuente donde entren bien y las cubrimos con medio vaso de brandy, medio de vino de Oporto (o similar) y vino tinto suficiente para cubrirlas por completo (y tres dedos más). El vino tinto ha de ser “bebible”. Nada de “Don Simón”, tetrabricks, garrafón ni similares. No os voy a pedir que utilicéis un “Vega Sicilia”, pero un crianza o parecido les va muy bien. Se aconseja cocinarlas en el mismo vino que se vaya a beber mientras las degustemos. Les añadimos también unos 10 o 12 granos de pimienta negra entera, un poco de tomillo y una puntita de hoja de laurel. No os paséis con las especias. En la maceración, los sabores de todas ellas se potencian y pueden llegar a resultar un poco “agresivas”.

Colocamos esta cazuela en la nevera, tapada con papel film para que no adquiera aromas extraños, y dejamos macerar hasta el día siguiente.

Al día siguiente, escurrimos las carrilleras pasándoles un paño limpio o un poco de papel de cocina, SIN APRETAR para que no suelten el líquido absorbido y reservamos el vino, que es con lo que se elaborará la salsa.

Si tenemos una olla rápida las haremos (la primera parte de la cocción) en ella. Si no, en olla express y, si no hay más remedio, en una cazuela tradicional. Este primer golpe de calor “rápido” hará que, aparte de reducir el tiempo de cocción, resulten más melosas y tiernas. Es mejor que la cazuela NO tenga fondo antiadherente ya que, para conseguir una buena salsa, es mejor que la carne “se agarre” ligeramente en el proceso que a continuación veremos.

Una vez seleccionada la cazuela, le añadimos una cucharada de aceite de oliva que justo cree una película grasa en el fondo y ponemos a fuego fuerte. Una vez el aceite esté “fuertecito”, introducimos una carrillera y la doramos por todas sus partes. Es importante que no las movamos mucho, que “se peguen” un poco al fondo. Una vez dorada la primera, la sacamos, reservamos en una fuente, e introducimos la segunda. Repetimos el proceso y así sucesivamente. Es decir, las haremos una por una para evitar que empiecen a cocerse en lugar de dorarse.

Cuando hayamos acabado con la última, y con la cazuela vacía aún en el fuego, añadimos en ésta un chorretón de brandy y rascamos el fondo de la misma con una espátula de madera para recoger lo “pegado” de la base. El contraste entre el frío del licor y lo caliente del metal hará que se desprenda con suma facilidad. Este proceso se denomina “desglasado” y con él conseguimos recoger todos los jugos que, de otra forma, se perderían. Por sí mismo, esto creará una salsa deliciosa. Dejamos reducir, si hubiera exceso de líquido, hasta que quede bastante denso y lo añadimos a la fuente donde teníamos reservadas las piezas de carne. Que no quede NI UNA GOTA en la cazuela.

Mientras estábamos dorando las carrilleras habremos aprovechado para ir pelando y troceando las 2 cebollas, los dientes de ajo, los puerros y el tomate, que ya tendremos reservados. No hace falta cortar muy finamente, ya que luego pasaremos y colaremos la salsa.

Echamos otras 2 cucharadas de aceite en la cazuela anterior (con fuego fuerte) y añadimos primero la cebolla, el ajo y los puerros, con una pizca de sal para que “sude” y una punta de cayena. No queremos que pique, sino que le dé un poco de “carácter” al guiso, a la vez que algo de sabor. Removemos y bajamos el fuego, pero no demasiado, ya que también nos interesa que se pegue (¡muy poco!) en el fondo (sin quemarse, obviamente, ya que daría mucho amargor y habría que desecharlo). Lo que queremos, para entendernos, es que las verduras cojan un tono, digamos, “otoñal”.

Cuando todo esté “al punto”, subimos el fuego y vertemos (sin retirar las verduras) un cacito pequeño del vino del macerado y rascamos otra vez con la espátula de madera para hacer, llamémoslo así, un segundo “desglasado”. Cuando reduzca y casi se haya evaporado todo el líquido, echamos otro pequeño cacito de vino y repetimos el proceso. Y cuando casi se haya evaporado, volvemos a repetirlo. Es decir, tres veces en total. Ahora, por fin, añadimos de una vez el resto del vino, con especias y pimienta incluidas, que teníamos reservado.

Ponemos la carne (y todos los jugos obtenidos con el primer “desglasado”) junto con el vino, mezclando todos los ingredientes utilizados hasta el momento. Cerramos la olla y lo tenemos, después de que empiece a salir el vapor, unos 15 minutos. Cortamos la cocción rápidamente poniendo la olla al chorro de agua fría, abrimos la tapa y sacamos las carrilleras.

Con ayuda de una batidora (o con un pasapurés) trituramos la verdura, junto con el vino, y lo pasamos todo a otra cazuela a través de un “chino” para que la salsa quede bien fina y sin tropiezos.

Ahora ponemos todo esto a fuego suave y le añadimos otra vez las carrilleras, que aún estarán duras. Dejamos cocer A FUEGO LENTO (con un ligero “chup-chup”) hasta que la carne esté tierna, aproximádamente una hora, aunque esto no es una ciencia exacta. Sabremos que están tiernas cuando podamos introducir un cuchillo, sin casi oposición, de parte a parte.

Justo antes de que estén demasiado blandas, las sacamos y dejamos la salsa reduciendo. Las troceamos al gusto, normalmente en forma de escalopes gruesos, y las volvemos a juntar con la salsa.

Es ahora cuando añadimos la sal (¡ojo, no pasarse!) y dejamos un ratito más.

Una de las características de este plato, así como de otros de caza, callos, etc., es que están mucho mejor de un día para otro. EL GUISO SE TIENE QUE ASENTAR. Existe una gran diferencia entre comerlo recién hecho o al día siguiente.

Llegado el momento, observaréis (si todo ha salido bien) que se encuentra en un estado prácticamente sólido. Esto es debido a la cantidad de gelatina que contienen las carrilleras. Lo ponemos a calentar, a fuego MUY, MUY, MUY SUAVE para evitar que se pegue (ahora no nos interesa eso) añadiendo unas GOTITAS (repito, GOTITAS) de agua si fuera necesario.

Cuando empiece a borbotear ligeramente, le ponemos una “nuez” de mantequilla y movemos la cazuela como si estuviéramos haciendo un pil-pil, hasta que se deshaga. Esto le dará un brillo y un aspecto final inmejorable.

Servimos muy caliente, acompañado de una enorme barra de pan y un buen vaso de vino.

Publicado originalmete por Jon DC (SpeedMaster) en A todo diente…!!! Pecadillos gastronómicos

Aunque la receta parece muy larga, es muy sencilla de elaborar, es muy difícil que quede mal, a lo mejor no queda en su punto exacto la carne pero en ningún caso será un fracaso. Es probable que os salga una enorme cantidad de salsa, no es un problema porque se puede congelar y utilizar, por ejemplo, para unas albóndigas. En cuanto al uso de la olla rápida para toda la receta, no lo recomiendo, como os dije antes, van a quedar comestibles, pero la carne no queda tan bien como si la dejamos cocer a fuego lento un buen rato.

Y sobre todo, gracias a quién compartió la receta en la red, es muy buena, si lee esta entrada le animó a publicar las carrilleras al horno, que dijo que lo haría pero aún estoy esperando.

Salmón Marinado

Con un toque de Sal Ahumada

e4bbc-salmc3b3nmariahumado01p

El marinado del salmón es bastante sencillo, la elaboración no es como la del Salmón Ahumado que compramos envasado por lo que si queremos que se aproxime al sabor tradicional del salmón ahumado debemos añadir un poquito de sal ahumada en la mezcla del marinado.

Ingredientes:

1 Kg. Salmón
600 gr. de Sal Gorda
250 gr. de Azucar
2 Cucharaditas de Bicarbonato
1 Pizca de Sal Ahumada

Elaboración:

Necesitamos un trozo de salmón de un kilo, y lo mejor es coger de un salmón grande el centro, para tener un trozo de salmón igual de ancho en todas sus partes, es decir, sin la zona estrecha de la cola. El salmón lo dejamos con piel pero sin escamas, y tratamos de quitar todas las espinas gordas, es fácil si lo hacemos con unas pinzas de depilar, por ejemplo.

En un bol mezclamos la sal con el azúcar y el bicarbonato, lo removemos bien para que quede todo bien mezclado. Vamos a usar una fuente de pyrex donde nos quepa el pedazo de salmón completo, son muy adecuadas las rectangulares. Sobre la fuente de pyrex forramos con film, de forma que nos sobre por los lados. La idea es que vamos a poner sobre el film una capa de sal y azúcar, el salmón, una segunda capa y vamos a cerrar todo como si fuera un paquete.

En la fuente de pyrex, sobre el film, hacemos una cama de la mezcla de sal y azúcar, ponemos uno de los lomos de salmón con la piel sobre la cama, el otro lomo lo vamos a poner encima, cerrando el pescado pero drapeado. Me explico, ponemos uno del derecho y el otro al contrario, de forma que quede lo gordo con lo estrecho y lo estrecho con lo gordo, es un truco para que quede más jugoso.

Cubrimos con el resto de la mezcla de sal y azúcar y cerramos bien con el film, de forma que nos quede un paquete compacto dentro de la fuente. Ponemos peso encima (un brick de leche, por ejemplo) y lo metemos a la nevera.

Cuando lleve 24 horas habrá soltado un montón de líquido, lo quitamos abriendo el film pero con cuidado de no romper el paquete, y volvemos a ponerlo en la fuente pero esta vez sobre el lomo contrario.

En 48 horas abrimos el paquete y lo lavamos bien con agua. Lo cortamos en lonchas finitas, lo que vayamos a consumir lo ponemos en aceite y el resto hacemos paquetitos y al congelador. Suelo hacer paquetes de 200gr. que cuando voy a utilizar dejo descongelar la víspera y luego lo meto en aceite.

fbaf5-salmc3b3nmariahumado02peque

Solo en aceite y sin congelar aguanta bien un par de semanas en la nevera, no obstante yo suelo preparar paquetitos de 200 gr. de Salmón Marinado y los congelo.

 

Sopa Castellana de Navidad

Con Calabaza y Castañas

Una sopa tradicional, pero con un toque diferente, más navideño. Lo podemos poner como entrante, calentito, y es fácil que guste a todos. He utilizado el Caldo de Navidad Aneto, está a la venta desde noviembre y solo podemos comprarlo en estos meses, noviembre y diciembre. Si no lo habéis probado darle una oportunidad porque merece la pena.

Ingredientes (para dos personas):

– Medio litro de Caldo de Navidad Aneto
– Dos rodajas de calabaza, unos 150gr.
– Unos taquitos de Jamós Serrano, aprox. 50gr.
– Cuatro rebanadas de Pan Candeal
– Cuatro Castañas
– Dos Ciruelas Pasas
– Un cuarto de Cebolla
– Dos Ajos
– Media copita de Brandy
– Una cucharada de Aceite de Oliva

Para los Huevos Escalfados
– Dos Huevos Camperos
– Un chorrito de Vinagre Suave

La idea es preparar la Sopa Castellana de un modo algo diferente, para presentarla en la mesa servida solo en parte, poniendo el caldo caliente en el último momento. Vamos a preparar por una parte el pan, que vamos a poner de base en el plato, luego vamos a echar los tropezones, sobre los tropezones colocaremos el huevo escalfado y en el último momento por el lateral echamos el caldo caliente.

Yo me organizo de la siguiente manera, tengo en un cazo el caldo para que se vaya calentando, en otro cazo, el del fondo que lleva la tapa, tiene el agua para que empiece a hervir y hacer en el último momento los huevos escalfados, en la sartén tengo el fondo de aceite, y ya he picado los ajos, las castañas, la cebolla, las ciruelas y el jamón.

Las castañas las he comprado congeladas, las venden en LIDL en unas bolsas más bien grandecitas, vienen peladas y son super prácticas, solo descongelar y utilizar, en guisos y para farsas quedan muy bien. Si no tenemos estas castañas, tendremos que pelarlas y escaldarlas primero para quitar toda la piel.

Empezamos rehogando las castañas, el ajo y la cebolla, damos unas vueltas y añadimos el jamón y las ciruelas, el fuego que no este muy fuerte.

Cuando vemos la cebolla blandita, añadimos la calabaza, rehogamos, en este momento tapo la sarten para que sude, queremos que la calabaza quede al dente. En unos diez minutos, o algo menos, ya tendremos la calabaza blandita, es el momento de añadir el brandy. Lo echamos y dejamos que evapore el alcohol.

Cuando tenemos los “tropezones” preparados, es decir la calabaza con el brandy y todo lo demás, es cuando ponemos dos rebanadas en cada plato. Hemos ido tostando el pan al tiempo que rehogábamos la calabaza, según vamos tostando rebanadas las dejamos sin amontonar sobre papel de cocina, para que no se humedezcan. He usado pan candeal porque es el más adecuado para este tipo de sopa. Si podéis conseguir pan de valladolid o sevillano, como el que le llevaban a Carlos V en su retiro en Yuste, perfecto, el mío era mucho más normalito.

Sobre el pan ponemos la calabaza, caliente, en la foto se aprecia el humo, y el huevo escalfado encima de la calabaza. Escalfar un huevo es muy fácil, necesitamos agua hirviendo, echamos un poquito de vinagre en el agua para que el huevo se envuelva sobre si mismo y nos quede redondito, hay que introducir el huevo en el agua con cuidado, si lo cascamos sobre un cazo podemos ayudarnos del cazo para meterlo al agua, y una vez dentro del agua esperar que se ponga blanco. Hay quién retira la cazuela del fuego y los deja tres minutos en una proporción de una parte de vinagre por diez de agua, la verdad es que yo no me complico tanto, echo un chorrito de vinagre suave (de manzana, por ejemplo) y me quedan muy ricos.

Y nuestro huevo sobre la calabaza, si lo vamos a presentar yo lo llevaría así a la mesa, y el caldo caliente en un cazo, una vez todos los platos servidos vamos añadiendo el caldo, echarlo por el lateral para no estropear el conjunto.

El caldo es importante, a mi me parece que el de Aneto de Navidad es perfecto para esta sopa, queda un sabor riquísimo. Creo que no hace falta que os explique como se come la sopa, pero en fin, que rompemos el huevo mezclamos todo y a comer, el pan estará blandito porque se ha empapado del caldo caliente, la calabaza, las castañas, las ciruelas y el jamón rehogado con el brandy tiene un sabor muy bueno, y el huevo le da el toque especial. Es una sopa contundente y riquísima, genial para Navidad.

Esta Receta fue premiada en el concurso de Recetas de Navidad con Caldo Aneto en Canal Cocina.

Filetes de Pollo Rellenos de Navidad


Aprovechando que hoy tengo el día libre, y que es Acción de Gracias, he hecho una prueba para Navidad. Este año he pensado en poner algo sencillo, mis probatinas rondan las Verdinas con Gambas de primero y de segundo Pollo Relleno. Me centro en el asunto del pollo, y dejo las verdinas para otra ocasión.

El año pasado saque una receta de una revista que quedo muy bien, los Picantones de Navidad, aunque finalmente no los hice porque me parecía muy engorroso a la hora de comerlos, con tanto huesecito, además no estaba segura de cómo les sentaría el recalentado. Y es que las cenas suelo tenerlas hechas, que me gusta tomarme un vino y no es plan de enredar en la cocina.

Total que como tenía dos filetes de pechuga de pollo de corral, se me ha ocurrido probar a rellenarlos con la farsa de los picantones (manzana, pasas y piñones), darles una vuelta en la sarten y cocerlos con unas patatas. La salsa para la cocción la he hecho con el majado de especias (canela, jengibre, clavo y un ajo), como en la receta de picantones, acompañado de vino de jerez, un vasito de agua y el aceite donde doramos los filetes rellenos. Estuve barajando la posibilidad de hacerlos al horno pero creo que quedarían secos.

Como tenía solo dos filetes para rellenar, me he pasado con la cantidad de farsa, asi que he aprovechado y lo he incluido en la cazuela para la cocción. Un detalle sobre las patatas, que tendrán que ir torneadas si finalmente uso esta receta para la cena. En cuanto al resultado y la idea de rellenar filetes de pechuga, no esta mal, si le pillo el punto al asunto del bridado, que no era capaz, todo pura tonteria, que hace tiempo que no brido nada y no me acordaba de como pasar el hilo.

En definitiva, que ya he probado la salsa y las patatas han quedado estupendas, yo creo que puestos a prepararlos definitivamente quizá tendría que rellenar algo más grande, tipo pechuga de pavo, ya veremos.

En fin, por ahora aquí se quedan las fotos de las primeras pruebas, me he salido a la terraza a ver si pillaba la “luz buena” … jeje … creo que no la he pillado.


Estoy feliz como una perdiz.

NOTA posterior a la publicación: Tras comernos los filetes rellenos prometo fotos del proceso de rellenado y receta con todos sus detalles porque estaban de morir y está es seguro mi apuesta para el segundo de la cena.
¡¡¡ vivan los viernes ¡¡¡¡

Picantones de Navidad


Una receta muy sencilla, muy navideña y que puede realizarse con cualquier ave, en este caso he usado picantones, pero dodría ser un pollo de corral, una pularda o un pavo. La base es una farsa, de manzana, ciruelas y piñones, con la que rellenamos el ave, lleva especias: canela, clavo y jengibre, y se riega con una copita de jerez, en este caso Pedro Ximénez, lo que me está cundiendo la botellita de PX.

De guarnición lo ideal son unos ñoquis de patata, pero como hice la receta para probar los tiempos del horno, lo acompañe de unas sencillas patatas asadas al tiempo y regadas con el Jerez.

Por cada kilo de ave necesitamos:

Para la farsa,
Una manzana
Cuatro ciruelas
Una cucharada de Piñones

Para la majada,
Un ajo
Tres o cuatro clavos (puede usarse clavo en polvo, una cucharadita)
Un trocito de canela (o una cucharadita de canela en polvo)
Una cucharadita de jengibre en polvo

Regamos con,
Una copita de jerez, dos cucharadas de aceite y un pelín de agua

La receta esta copiada de la revista Lecturas, número 62 “Cocina Navidad”

Lo primero es encender el horno a 200º. Luego descorazonamos la manzana, la pelamos y la picamos bien con las ciruelas y los piñones para preparar la farsa. Lavamos y salpimentamos las aves por dentro y por fuera.

En una bandeja de horno preparamos las patatas peladas y cortadas a daditos, las patatas las salpimentamos, regamos con un pelín de aceite y acompañamos de una hoja de laurel. Sobre las patatas ponemos los picantones, rellenos con su farsa y atados con hilo de bramante. Pueden hacerse sin atar, pero aunque el relleno no se sale, quedan mejor atados.

En el mortero machacamos el ajo, añadimos los clavos, la canela y el jengibre y majamos bien, regamos con una copita de jerez, un poquito de aceite, y un pelín de agua, y con ello untamos las aves.

Ahora bajamos el horno a 180º y metemos los picantones. Los dejo primero 20 minutos, pasado este tiempo les doy la vuelta y los dejo una media hora (algo menos), y finalmente otra vez boca arriba hasta que se doren bien, otros 20 minutos más o menos. El horno siempre a 180º, y un total de una hora y media por kilo de ave (aproximdamente).

Roscón de Reyes


En esta ocasión os pongo una foto antigüa y a la que tengo cariño. Es mi primer Roscón de Navidad, nunca antes había hecho uno y me atreví con una receta que copie del foro Mundo Recetas. Desde entonces es la que hago siempre, sale estupendo y se puede congelar la mitad.

INGREDIENTES:
Masa madre:
150ml de leche
160gr. de harina de fuerza
40grs. de levadura prensada

Resto ingredientes:
150grs. de azúcar
ralladura de 1/2 limón y de 1/2 naranja
2 huevos
2 cucharadas de agua de azahar
100grs. de mantequilla
400grs. de harina de fuerza
una pizca de sal

Acabado:
Huevo batido con poquito de agua
fruta confitada
azúcar mojado (azúcar con unas gotitas de agua y bien mezclado de manera que quede grumoso)

ELABORACION:
La noche anterior se prepara la masa madre mezclando en un bol no metálico leche a temperatura ambiente (20º )con la levadura, se disuelve bien con una cuchara de madera y se añade la harina, se vuelve a mezclar bien, se cubre con plástico de cocina procurando que quede bien cerrado y se abriga con un trapo de cocina y se deja toda la noche en la cocina.

Al día siguiente y con la TH bien seca se glasea el azúcar, se añade las ralladuras de limón y naranja y se vuelve a glasear, se incorporan los huevos y el agua de azahar y la mantequilla muy blandita, o habiéndola templado en el micro, se mezcla todo bien unos segundos en v2-3 y se añade la masa madre, se vuelve a mezclar en esas mismas velocidades hasta que quede una pasta homogénea. Se pone la harina y la sal y se programa 7 min. en v espiga. Se deja en la misma TH o se saca a un bol que se tapa con plástico de cocina y se deja leudar entre 1 y 1/2 horas y 2.

Pasado ese tiempo se desinfla con los nudillos y se bolea, es decir, dar forma de bola a la masa, para ello se ponen las manos una a cada lado de la masa y se mueven estas simultáneamente, una en una dirección y la otra en la contraria, de manera que se vaya formando una bola. Cuando esta se ha formado se la deja reposar unos minutos (Si se prefiere hacer dos roscones se divide la masa después del desinflado cortándola con un cuter o cuchillo afilado, debemos procurar no rasgar) Después se la hace un agujero en el centro y se va ampliando el mismo y a la vez arremetiendo la masa desde los laterales interior y exterior hacia adentro hasta que ocupa la parte exterior de una fuente de hornear enmantequillada, o lámina de teflón o silicona, ya que la cantidad de masa es para un roscón de los grandotes. Si queremos poner una sorpresa, este es el momento.
Cuando ya hemos terminado esta fase, se cubre con un trapo de cocina y una bolsa de plástico y se deja leudar otra vez a temperatura ambiente durante una hora.
Se precalienta el horno a 200º y se preparan las frutas confitadas y el azúcar para el adorno.

Pasada la hora se pinta con el huevo batido y se adorna con las frutas confitadas y el azúcar mojado y se mete en el horno durante 40min. En ese momento se baja la temperatura a 180º. Si vemos que se dora demasiado se cubre con papel de aluminio.

El resultado es muy muy bueno.
Aunque en principio os parezca complicado, realmente no lo es.

Podéis acortar los tiempos de leudado poniendo la masa en el horno previamente calentado a 50º, pero en general debéis de saber que los tiempos de leudado son los que le aportan a las masas que llevan levadura de panadería la textura adecuada y evitan la sequedad de las mismas, por lo que permanecen frescas más tiempo que si acortáis artificialmente el proceso de leudado, por lo tanto yo os recomendaría que si no tenéis prisa dejéis a las masas leudar a su ritmo a temperatura ambiente.

Además de esta razón, existe otra por la que no es adecuado leudar las masa a una temperatura superior a la ambiente, y es que al sacarlas de ese ambiente cálido, si las tenéis que dejar a temperatura ambiente hasta que se calienta el horno, la masa se enfriará y contraerá, parlo que el resultado tras el horneado será que el volumen final es inferior y la textura mas seca que si hubiera leudado a temperatura ambiente.

Yo tengo un horno que tiene la posibilidad de usar aire en varias posiciones, y yo utilizo la opción del ventilador con la resistencia que le rodea, ya que es la única posibilidad de mantener una temperatura constante a lo largo de todo el proceso de horneado No se le pone un vaso de agua al lado porque el vapor en el horneado lo que produce es una corteza crujiente y el roscón no lo necesita
Si se prefiere hacer dos roscones se divide la masa después del desinflado cortándola con un cuter o cuchillo afilado, debemos procurar no rasgar.

NOTAS de Ari:

Sobre una masa pegajosa:
El problema de que te quede pegajosa puede ser por dos razones:
1.- Le sobra líquido o le falta harina, y en ese caso lo mejor es que le pongas una menor cantidad, por ejemplo 10ml menos, y veas como queda
2.- La tras el amasado queda fría, es decir, cuando se termina el amasado la temperatura ideal que debe tener la masa para que el resultado sea optima debe estar lo mas cercana posible a los 25º de no ser así surgen problemas, tales como que las masas son pegajosas, caídas y el resultado es de preparaciones planas.
Si este fuera el caso, se resuelve amasando durante más tiempo, ya que con el amasado a máquina la masa se calienta, en el amasado manual esto no sucede.
Pero ojo, tampoco se puede uno pasar en el amasado, ya que las masas calientes también presentan problemas tales como sequedad y poco volumen.

OTRA NOTA DE ARI:

Voy a poner la mitad de levadura que dice la receta, el resto de ingredientes los mismos, hacer las masas madre la mañana del domingo 4 (2 separadas porque hago dos roscones grandes). Voy a hacer las masas del roscón el domingo por la tarde, sobre las 6, 7 de la tarde y dejarlas levar, una en un bol bien tapado con plástico de cocina y un polar y la otra en la TH con un trapo de cocina.
Cuando hayan levado (tardan algo mas por llevar menos levadura), las voy dando forma primero a una y luego a la otra y las voy a dejar toda la noche tapadas con telas de teflón que tengo, si no las tienes , les pones unas bolsas de plástico procurando que no toquen la masa, o aceitas un poco las bolsas. Los hornearé la mañana del lunes 5, primero uno, trasladando el otro fuera de la cocina pues esta se sobrecalentará por el horno y eso no es bueno para la masa que no se esté horneando, y después el otro, y listos para el postre de la cena de Reyes.
No se si te interesa hacerlo así, yo es lo que pienso hacer, ya que hice una prueba el domingo pasado y salió riquísimo

RESPUESTAS A ALGUNAS DUDAS:

1º ¿Si se quieren a hacer dos roscones grandes, hay que doblar la receta?
NO. Voy a hacer dos roscones grandes, pero no voy a doblar mi receta, sino a hacerla dos veces. No puedo doblar la receta porque la TH no es capaz de amasar el kilo y pico de harina que supone doblar la receta, por lo tanto hago la misma receta dos veces
2º Vas a poner a cada una de las masas madres, menos levadura ¿Por qué?
Porque al tener menos levadura el levado necesita más tiempo y eso es lo que yo quiero, que tarde toda la noche en alcanzar el volumen deseado para su horneado.
3º ¿qué pasa si pongo la misma levadura y luego sigo los pasos que has dado en este mensaje?
Puedes poner la misma levadura, pero entonces necesitaras poner la masa en un sitio fresco para que se ralentice el levado por la temperatura, como a mi no me caben en el frigo, pues he decidido reducir la levadura.
4º como me imagino que tendrá su explicación ¿cuanta levadura vas a echar en cada una de las masas madre?
Pues mas o menos la mitad entre 18 y 20 gramos de levadura fresca, o si lo prefieres medio paquetito de la que vende Mercadona, en cada masa
5º Las masas madres entonces (para asegurarme) llevan la misma
cantidad de líquido y harina, lo único que varía es la levadura….
SÍ, exactamente

Receta tomada de ari