Pollo Guisado en Olla Rápida

Con Picada de Almendras

Una receta de Pollo Guisado muy sencilla. Para la elaboración del Pollo no he añadido agua al guiso, en la cocción en la olla rápida hay que tener cuidado al añadir agua o caldo, siempre que traslademos recetas tradicionales a su elaboración en la Olla Rápida es muy importante tener cuidado con los líquidos, debemos tener en cuenta que la olla al estar cerrada a presión no pierde nada de vapor, por lo que si queremos una buena salsa no debemos añadir agua.

Ingredientes:

– Medio kilo de Pollo troceado.
– Una Cebolla.
– Un Pimiento Verde (Italiano).
– Un Tomate maduro.
– Dos dientes de Ajo.
– Media docena de Almendras.
– Unas hebras de Azafrán.
– Un cuarto de vaso de Vino Blanco.
– Cuatro cucharadas de Aceite de Oliva.
– Sal y pimienta.

Elaboración:

Para hacer el pollo guisado he utilizado la Sartén Rápida de Khun Rikon por su fondo gofrado, resulta más sencillo elaborar en ella el sofrito y rehogar carne, ya que el nido de abeja del fondo de la sartén evita que se peguen los alimentos, podemos igualmente hacerlo en la olla rápida normal, pero debemos tener cuidado y remover bien para que al dorar el pollo no se pegue al fondo de la olla. También vamos a necesitar un mortero, un pasapuré para triturar el tomate y una tapadera que podamos usar para tapar la olla sin presión y evitar salpicaduras.

Limpiamos el pollo, retirando las zonas de grasa y gran parte de la piel. Picamos la cebolla y el pimiento en brunoisse. Sobamos el tomate con el filo del cuchillo para quitar la piel, una vez pelado lo cortamos en cuartos y pasamos por el pasapurés para triturarlo.

Ponemos la olla al fuego y esperamos que se caliente la base. Metemos las hebras de azafrán en un trocito de papel de aluminio y lo calentamos en la base de la olla para tostar las hebras, las sacamos del aluminio y pasamos al mortero con una pizca de sal. En la misma base de la olla y sin añadir aceite, tostamos las almendras, mientras se tuestan, vamos machacando las hebras de azafrán con la sal, hasta reducir el azafrán y la sal a polvo.

Pasamos las almendras al mortero junto a las hebras de azafrán, y añadimos un fondo de aceite en la olla. Echamos sal y pimienta al pollo y vamos a dorarlo en el aceite caliente. Para dorar el pollo nos ayudamos de una tapadera distinta a la tapa de presión de la olla. Echamos el pollo, tapamos con la tapadera sin presión y movemos para que se dore y no se pegue, levantamos y con una pinzas damos vuelta al pollo. Mientras se dora el pollo, en el mortero machacamos las almendras sobre el azafrán.

Una vez dorado el pollo lo reservamos en un plato. Echamos dos ajos pelados sobre el aceite en el que hemos dorado el pollo. Dejamos que se doren, lo que tardará muy poquito tiempo, y los pasamos al mortero. Añadimos entonces la cebolla, damos unas vueltas e incorporamos el pimiento. Sofreimos.

Mientras se sofríe la cebolla y el pimiento vamos a terminar de majar bien lo que tenemos en el mortero. Recordemos: hebras de azafrán, almendras tostadas, los dos ajos y sal. Tenemos que conseguir una especie de pasta y por eso, hemos ido machacando según incorporamos cada ingrediente.

Tenemos la cebolla y el pimiento blanditos, y es el momento de incorporar el tomate rallado y la majada del mortero. Según vamos haciendo el sofrito con la espátula de madera vamos desglasando el fondo de la olla.

Incorporamos el pollo que tenemos reservado. y añadimos el vino blanco dejando que evapore el alcohol.

Sin añadir nada de agua, cerramos con la tapa de presión. Esperamos que coja presión y suban las dos rayitas. Cocinamos en presión 2 cinco minutos. En el momento que vemos el doble indicador de presión, tenemos que bajar el fuego al mínimo, solo para que se mantenga la presión en la olla, y contamos cinco minutos de reloj.

Pasados los cinco minutos, retiramos del fuego y dejamos que pierda la presión. Una vez ha perdido presión podemos abrir la olla, como siempre levantando la tapa hacia el lado contrario de nosotros para que el vapor no nos queme. Y ya tenemos un pollo guisado tradicional, elaborado en una cuarta parte del tiempo en la Olla Rápida.

Frité de Cordero en Olla Rápida

Guiso de Cordero en Olla Rápida

En la Olla Rápida, la carne de cordero tarda en guisarse 20 minutos, siempre que guisemos cordero debemos usar el nivel 2 de presión. Nosotros vamos a preparar un guiso que se realiza en dos tiempos: una primera cocción de 12 minutos y una segunda de 8, en total el guiso tardará 20 minutos en nivel de presión 2, tiempo y presión que podemos tomar de referencia para todos los guisos de cordero en olla rápida.

Ingredientes:

Aprox. Un kilo de Cordero para Caldereta, generalmente se utiliza la pierna deshuesada del cordero recental
Un trozo de hígado de cordero (100gr.) (Opcional)
Una patata grande o dos pequeñas (150 gr.)
Un Pimiento Verde (100 gr.)
Medio Pimiento Rojo (de los pimientos gordos de asar, 100 gr.)
Una Cebolla (150 gr.)
Dos rebanadas de Pan Candeal asentado (Del día anterior, unos 100 gr.)
Pimiento Seco (3 o 4 ñoras, 25 gr. )
Una cucharada colmada de Pimentón de la Vera (5 gr.)
Un vaso de Vino Blanco (250 ml.)
Un vaso de Agua (250 ml.)
Cuatro Dientes de Ajo
Un chorretón de Aceite de Oliva (2 dl.)
Una hoja de Laurel
Una cucharadita de Romero
Sal

Elaboración:

Antes de elaborar el frité, si usamos ñoras, vamos a despepitarlas y ponerlas en remojo. Esto lo hacemos quitando con cuidado el rabito, sin romper la ñora, nos ayudamos con una puntilla. Retirado el rabito, por el agujero que hemos abierto, sacamos todas las pepitas. Dejamos las ñoras hidratarse en agua fría una media hora.

Ahora vamos a ponernos con el guiso de cordero, en primer lugar calentamos la olla, siempre que vayamos a rehogar algún ingrediente antes de echar el aceite debemos tener la base de la olla bien caliente. Una vez el fondo este caliente añadimos el aceite y los ajos, seguidamente añadimos el hígado, lo doramos y retiramos. Reservamos los ajos y el hígado en el vaso de la batidora. El pan podemos tostarlo en este mismo aceite o en la tostadora, lo incorporamos tostado al vaso de la batidora.

Con la carne libre de grasa, revisamos que no tenga trozos blancos, la echamos en el fondo de la olla con el aceite donde pasamos los ajos y el hígado, para dorarla bien. Tened cuidado de echar la carne poco a poco, para evitar que empiece a cocerse, lo que queremos es dorarla. En lo que se dora la carne cortamos los pimientos y la cebolla en brunoisse (cuadraditos).

Cuando la carne del cordero está dorada, añadimos los pimientos y la cebolla picados, rehogamos e incorporamos las ñoras o pimentos secos ligeramente hidratados, el laurel y el romero. Seguidamente añadimos el pimentón y rapidamente para que no se queme incorporamos el vino y el agua.

Cerramos la olla, ponemos el fuego fuerte y esperamos que coja presión, nivel 2, bajamos el fuego al mínimo y guisamos 12 minutos. Mientras se guisa el cordero vamos a pelar y cascar las patatas. Para cascarlas, una vez peladas, con el cuchillo las cortamos sin llegar al final, de forma que tiremos un poco de la patata, tenemos que oir el crujidito al romperse.

Pasados los doce minutos, retiramos la olla del fuego y dejamos salir el vapor, añadimos las patatas y un poquito de sal. Volvemos a cerrar la olla, nuevamente fuego fuerte, hasta que coja presión en nivel 2 y bajamos el fuego al mínimo, dejamos que cueza el guiso, ahora con las patatas incorporadas, 8 minutos más.

Una vez transcurridos los ocho minutos, retiramos la olla del fuego, dejamos escapar la presión y abrimos. Como siempre al abrir la olla la tapa debe mirar al lado contrario de nosotros, para evitar quemarnos con el vapor. Con cuidado de no quemarnos, cogemos las ñoras con un cucharón y las echamos al vaso de la batidora donde teníamos el pan y los ajos, trituramos las ñoras, con el pan y los ajos, ayudándonos con un poquito de caldo de la cocción del cordero para conseguir una crema espesa.

Esta crema que hemos hecho con los ajos, el pan y las ñoras la incorporamos al guiso. Ahora debería dar un hervor todo junto y sin presión. Mucho cuidado, una vez hemos añadido el majado de pan, ñoras y ajos para espesar la salsa, en ningún caso volvemos a cerrar la olla con presión. Ahora tenemos un caldo espeso y si la olla vuelve a coger presión quedaría todo pegado al fondo, esto es muy importante, siempre que cocinéis con la olla a presión debéis tener líquido suficiente, un caldo espeso como el que tenemos ahora no debe nunca cocer con presión.

Damos un ligero hervor sin tapa y rectificamos el punto de sal. El frité de cordero es un guiso extremeño similar a la caldereta, como todos estos guisos están mejor si los dejamos reposar de un día para otro. Veremos que la salsa, transcurridas unas horas, ha espesado muchísimo, si lo consideramos necesario podemos echar unas gotitas de agua al calentarlo, pero solo unas gotitas.

Y ya tenemos nuestro frité listo para comer.

Carrilleras de Ternera al Vino Tinto

Recetas para Navidad

Esta es una receta excelente para la comida de Navidad: los ingredientes no son caros, se debe dejar preparada la víspera y queda fantástica. Yo la puse como principal en la Navidad de 2012 y fue un éxito. He decidido publicarla ahora porque realmente creía haberla perdido, menos mal que la mande por mail y he rescatado el correo electrónico, sería una pena no tenerla publicada y el mejor sitio donde guardarla es el blog.

La receta no es mía, la encontré en este blog y simplemente he modificado ligeramente la redacción, pero tan ligeramente que he dejado todo tal cual lo escribió su autor, simplemente he omitido algunos chascarrillos personales que no venían al caso para reproducir aquí la receta.

Carrilleras de Ternera al Vino Tinto

Ingredientes (para 4 personas):

– Carrilleras (1 kg.)
– 2 cebollas grandes
– 2 puerros
– 2 dientes de ajo
– 1 tomate maduro
– Vino tinto
– Vino de Oporto (o similar)
– Brandy o Cognac
– Sal
– Tomillo
– Pimienta negra en grano
– Cayena
– Laurel
– Aceite de oliva
– Una “nuez” de mantequilla

Las carrilleras provienen de la carne de la zona mandibular, el papo o moflete del animal, y resultan al paladar suaves, gelatinosas y fundentes.

Elaboración:

Limpieza de la carne. En cada carrillera podréis observar una especie de telilla blanca, tendones y zonas nerviosas que hay que eliminar. Hay que quitar todo lo sobrante, con un cuchillo bien afilado, procurando no llevarse la carne magra en el intento. Debemos dejar la pieza entera, roja y magra, con el aspecto de un solomillo, por decirlo de algún modo y salvando las distancias. Otra opción es encargarle al carnicero que las limpie.

Una vez limpia la carrillera, se sumerge durante unos minutos en agua fría con un chorro de vinagre para eliminar posibles restos de sangre, impurezas, etc.

A continuación las introducimos (previamente pasadas por el chorro de agua fría y escurridas) en una cazuela o fuente donde entren bien y las cubrimos con medio vaso de brandy, medio de vino de Oporto (o similar) y vino tinto suficiente para cubrirlas por completo (y tres dedos más). El vino tinto ha de ser “bebible”. Nada de “Don Simón”, tetrabricks, garrafón ni similares. No os voy a pedir que utilicéis un “Vega Sicilia”, pero un crianza o parecido les va muy bien. Se aconseja cocinarlas en el mismo vino que se vaya a beber mientras las degustemos. Les añadimos también unos 10 o 12 granos de pimienta negra entera, un poco de tomillo y una puntita de hoja de laurel. No os paséis con las especias. En la maceración, los sabores de todas ellas se potencian y pueden llegar a resultar un poco “agresivas”.

Colocamos esta cazuela en la nevera, tapada con papel film para que no adquiera aromas extraños, y dejamos macerar hasta el día siguiente.

Al día siguiente, escurrimos las carrilleras pasándoles un paño limpio o un poco de papel de cocina, SIN APRETAR para que no suelten el líquido absorbido y reservamos el vino, que es con lo que se elaborará la salsa.

Si tenemos una olla rápida las haremos (la primera parte de la cocción) en ella. Si no, en olla express y, si no hay más remedio, en una cazuela tradicional. Este primer golpe de calor “rápido” hará que, aparte de reducir el tiempo de cocción, resulten más melosas y tiernas. Es mejor que la cazuela NO tenga fondo antiadherente ya que, para conseguir una buena salsa, es mejor que la carne “se agarre” ligeramente en el proceso que a continuación veremos.

Una vez seleccionada la cazuela, le añadimos una cucharada de aceite de oliva que justo cree una película grasa en el fondo y ponemos a fuego fuerte. Una vez el aceite esté “fuertecito”, introducimos una carrillera y la doramos por todas sus partes. Es importante que no las movamos mucho, que “se peguen” un poco al fondo. Una vez dorada la primera, la sacamos, reservamos en una fuente, e introducimos la segunda. Repetimos el proceso y así sucesivamente. Es decir, las haremos una por una para evitar que empiecen a cocerse en lugar de dorarse.

Cuando hayamos acabado con la última, y con la cazuela vacía aún en el fuego, añadimos en ésta un chorretón de brandy y rascamos el fondo de la misma con una espátula de madera para recoger lo “pegado” de la base. El contraste entre el frío del licor y lo caliente del metal hará que se desprenda con suma facilidad. Este proceso se denomina “desglasado” y con él conseguimos recoger todos los jugos que, de otra forma, se perderían. Por sí mismo, esto creará una salsa deliciosa. Dejamos reducir, si hubiera exceso de líquido, hasta que quede bastante denso y lo añadimos a la fuente donde teníamos reservadas las piezas de carne. Que no quede NI UNA GOTA en la cazuela.

Mientras estábamos dorando las carrilleras habremos aprovechado para ir pelando y troceando las 2 cebollas, los dientes de ajo, los puerros y el tomate, que ya tendremos reservados. No hace falta cortar muy finamente, ya que luego pasaremos y colaremos la salsa.

Echamos otras 2 cucharadas de aceite en la cazuela anterior (con fuego fuerte) y añadimos primero la cebolla, el ajo y los puerros, con una pizca de sal para que “sude” y una punta de cayena. No queremos que pique, sino que le dé un poco de “carácter” al guiso, a la vez que algo de sabor. Removemos y bajamos el fuego, pero no demasiado, ya que también nos interesa que se pegue (¡muy poco!) en el fondo (sin quemarse, obviamente, ya que daría mucho amargor y habría que desecharlo). Lo que queremos, para entendernos, es que las verduras cojan un tono, digamos, “otoñal”.

Cuando todo esté “al punto”, subimos el fuego y vertemos (sin retirar las verduras) un cacito pequeño del vino del macerado y rascamos otra vez con la espátula de madera para hacer, llamémoslo así, un segundo “desglasado”. Cuando reduzca y casi se haya evaporado todo el líquido, echamos otro pequeño cacito de vino y repetimos el proceso. Y cuando casi se haya evaporado, volvemos a repetirlo. Es decir, tres veces en total. Ahora, por fin, añadimos de una vez el resto del vino, con especias y pimienta incluidas, que teníamos reservado.

Ponemos la carne (y todos los jugos obtenidos con el primer “desglasado”) junto con el vino, mezclando todos los ingredientes utilizados hasta el momento. Cerramos la olla y lo tenemos, después de que empiece a salir el vapor, unos 15 minutos. Cortamos la cocción rápidamente poniendo la olla al chorro de agua fría, abrimos la tapa y sacamos las carrilleras.

Con ayuda de una batidora (o con un pasapurés) trituramos la verdura, junto con el vino, y lo pasamos todo a otra cazuela a través de un “chino” para que la salsa quede bien fina y sin tropiezos.

Ahora ponemos todo esto a fuego suave y le añadimos otra vez las carrilleras, que aún estarán duras. Dejamos cocer A FUEGO LENTO (con un ligero “chup-chup”) hasta que la carne esté tierna, aproximádamente una hora, aunque esto no es una ciencia exacta. Sabremos que están tiernas cuando podamos introducir un cuchillo, sin casi oposición, de parte a parte.

Justo antes de que estén demasiado blandas, las sacamos y dejamos la salsa reduciendo. Las troceamos al gusto, normalmente en forma de escalopes gruesos, y las volvemos a juntar con la salsa.

Es ahora cuando añadimos la sal (¡ojo, no pasarse!) y dejamos un ratito más.

Una de las características de este plato, así como de otros de caza, callos, etc., es que están mucho mejor de un día para otro. EL GUISO SE TIENE QUE ASENTAR. Existe una gran diferencia entre comerlo recién hecho o al día siguiente.

Llegado el momento, observaréis (si todo ha salido bien) que se encuentra en un estado prácticamente sólido. Esto es debido a la cantidad de gelatina que contienen las carrilleras. Lo ponemos a calentar, a fuego MUY, MUY, MUY SUAVE para evitar que se pegue (ahora no nos interesa eso) añadiendo unas GOTITAS (repito, GOTITAS) de agua si fuera necesario.

Cuando empiece a borbotear ligeramente, le ponemos una “nuez” de mantequilla y movemos la cazuela como si estuviéramos haciendo un pil-pil, hasta que se deshaga. Esto le dará un brillo y un aspecto final inmejorable.

Servimos muy caliente, acompañado de una enorme barra de pan y un buen vaso de vino.

Publicado originalmete por Jon DC (SpeedMaster) en A todo diente…!!! Pecadillos gastronómicos

Aunque la receta parece muy larga, es muy sencilla de elaborar, es muy difícil que quede mal, a lo mejor no queda en su punto exacto la carne pero en ningún caso será un fracaso. Es probable que os salga una enorme cantidad de salsa, no es un problema porque se puede congelar y utilizar, por ejemplo, para unas albóndigas. En cuanto al uso de la olla rápida para toda la receta, no lo recomiendo, como os dije antes, van a quedar comestibles, pero la carne no queda tan bien como si la dejamos cocer a fuego lento un buen rato.

Y sobre todo, gracias a quién compartió la receta en la red, es muy buena, si lee esta entrada le animó a publicar las carrilleras al horno, que dijo que lo haría pero aún estoy esperando.

Paella de Corral

Con Caldo para Paella de Carne con Sofrito Aneto

Hoy os presento una Paella de Carne riquísima y con una elaboración muy sencilla. Imprescindible disponer de un brick de caldo para paella con sofrito de Aneto, el brick rojo, que nos ahorra mucho trabajo. La elaboración del caldo de pollo y el sofrito lo hacen en Aneto, por tanto a nosotros solo nos queda añadir la carne, un poquito de judia verde y garrafón, el arroz y el caldo.

Ingredientes:

Medio litro de Caldo para Paella de Carne con Sofrito Aneto
225 gr. de Arroz Bomba
125 gr. de Judias Verdes Planas
75 gr. de Garrafón
3 Unidades (unos 250 gr.) de Contramuslo de Pollo deshuesado y sin piel
200 gr. de Carne de Cerdo para guisar
Aceite de Oliva Virgen y Sal

Elaboración:

Para que el arroz nos quede suelto y en su punto, hago el rehogado en la vitro, y una vez que añado el caldo, termino de hacer el arroz en el horno. Así que lo primero, encendemos el horno a 180º calor arriba y abajo. En un cazo ponemos el caldo a calentar, para que cuando lo incorporemos a la paella no este frío. Vamos a utilizar medio litro de caldo para paella con sofrito, al echarlo al cazo lo primero que notamos es el olor del pimentón y un bonito color anaranjado. No se trata de un  caldo muy líquido sino algo más denso, ya que incorpora el sofrito.

Cortamos en dados los contramuslos de pollo y la carne de cerdo, retiramos los posibles restos de grasa y echamos un poquito de sal a ambas carnes. En una paella que pueda ir al horno, calentamos el aceite, una vez el aceite caliente doramos la carne para que coja buen sabor, primero el cerdo, luego apartamos a los laterales y doramos el pollo.

Con las carnes doradas añadimos las judias verdes y el garrafón, utilizo judia verde plana y garrafón congelado, y lo echo sin descongelar previamente. Damos unas vueltas a la verdura con la carne e  incorporamos el arroz. Vamos a dejar que el arroz recoja todo el jugo de lo que estamos rehogando en el aceite, cuando vemos que cambia de color es el momento de incorporar el caldo caliente.

Echamos el caldo para paella y colocamos todos los ingredientes para meter la paella al horno, que tenemos precalentado a 180º con calor arriba y abajo. Dejamos que el arroz se seque en el horno, aproximadamente veinte minutos, cuando no queda nada de caldo sacamos la paella la dejamos reposar cinco minutos y lista para comer.

Me llamo mucho la atención de este caldo que al igual que cuando hacemos el caldo y el sofrito para la paella en casa y utilizamos productos naturales, como el azafrán, no coge ese color amarillo fuerte del colorante, sino un color mucho más tenue, el sabor es riquísimo y con las carnes de corral queda una paella espectacular.

El medio litro de caldo sobrante del brick lo podemos congelar, como un caldo casero. Suelo comprar la carne en bandejas de medio kilo, congelo la mitad de la carne que viene en la bandeja de contramuslos de pollo, la mitad de la carne de cerdo y la mitad del Caldo para Paella de Carne Aneto, así tengo un kit preparado para la próxima Paella de Corral

 

Kofta, albóndigas orientales

Con especias y asadas al horno

Con carne picada de ternera podemos preparar unas koftas, son como nuestras albóndigas de siempre pero mucho más especiadas, tienen un sabor muy rico y es una forma de dar salida a la carne picada en un plato sencillo con un toque de lo más especial.

Existen multitudes de recetas de koftas, todas tienen más o menos la misma base, pero hay una diferencia importante: la cebolla. Con cebolla me parece que quedan menos “orientales” cogen un sabor más conocido, mientras que si prescindimos de la cebolla personalmente me parece que están mejor.

Ingredientes: (para dos personas)

300 / 350 gr. de Carne Picada de Ternera
20 gr. de Pan Rallado
Una pizca de:
– Cayena Molida
– Comino Molido
– Jengibre Molido
– Curry
Un Ajo machacado
Media cucharadita de Oregano
Dos cucharaditas de Aceite
Un poquito de Sal
Un Huevo o una cucharadita de harina de garbanzo disuelta en dos cucharaditas de agua

Elaboración:

Para coger la “pizca” utilizo la parta de atrás de una cucharilla, realmente no sabría precisar la cantidad en gramos. La idea es mezclar todos los ingredientes con la carne picada, cuanto más mezclemos mejor quedarán, una vez todo mezclado dejamos la carne en forma de bola, cubierta con film, para que repose al menos tres horas, una buena idea es preparar la mezcla por la noche para comer al día siguiente (por supuesto, guardamos la carne en la nevera).

Antes de empezar a preparar las koftas, encendemos el horno a 200º. Cogemos la carne reposada con las especias, y vamos a ir formando pequeñas bolitas, para que nos queden más o menos iguales, he usado unos moldes de mini muffins de silicona, pero perfectamente podemos prescindir de ellos. Con el spray de aceite salpico el molde, si no tenemos spray con una gotita de aceite y un pincel, vamos untando un pelín la base, muy poquito. Nos mojamos las manos en agua y cogemos pedacitos de carne dandoles forma redondeada. Mojarnos las manos es importante para que no se nos pege la masa.

Una vez todas las bolitas preparadas, bajamos la temperatura del horno a 180º y las horneamos, aproximadamente en ocho o diez minutos estarán listas, hay que tener en cuenta que en el horno y usando este tipo de molde o base de silicona, la carne se dora antes por debajo que por encima, si esperamos a ver la carne dorada por encima se nos habrá secado en exceso por debajo, por tanto es mejor sacar y dar la vuelta a una, ver si está dorandose, y decidir si las dejamos un pelín más o las sacamos, que esperar a que nos queden todas secas.

En unos días publicaré la versión vegetal de las koftas, a las cuales les agradezco lo mucho que me han hecho pensar.

Solomillo Ibérico al Estilo Kenty

Con Guarnición de Cebolla al Vino y Gnochis de Patata.

Una receta de Solomillo que puede prepararse con antelación y es perfecta para llevar, los solomillos se preparan enteros, se flambean con brandy y cocinan en salsa de nata, luego a la hora de servirlos se filetean y se pasan por la plancha, quedan muy bien, muy jugosos y es una receta muy sencilla, el único punto delicado es el flambeado, pero teniendo cuidado de no perder las cejas, no hay problema. De acompañamiento una cebolla confitada en vino y unos gnochis, que pueden sustituirse por unas patatas simplemente fritas o asadas al horno.

Ingredientes:
2 Solomillos de Cerdo
Un vaso de Brandy
250 ml. de Nata
4 Escalonias o 2 Cebollas o un manojo de Cebollas Frescas
Vino Tinto
Una cucharada de Miel
Una cucharada de Vinagre suave (de Manzana, por ejemplo)
Nuez moscada
Sal, Pimienta y Aceite de oliva.

Preparación:
Partimos los solomillos en dos trozos grandes (si son pequeños los podemos añadir enteros) y los salpimentmos bien por ambos lados. Ponemos aceite en una sartén, a mi para la carne me gusta echarlo con el spray, para que quede más extendido por toda la sartén echando poca cantidad.

Encendemos el fuego fuerte, cuando el aceite está muy caliente ponemos la carne y la doramos por todos los lados, para trabajar con la carne utilizamos las pinzas para no pincharla y que no suelte los jugos, sellamos la carne. Una vez bien dorada, bajamos el fuego, añadimos el brandy y flambeamos.

El flambeado a mi me da un miedo horrible, me da la impresión que la cocina va a salir en llamas, la verdad es que es fácil, pero da respeto. Yo lo que hago, como tengo la terraza de la cocina al lado del fuego, es abrir la puerta de la terraza, justo cuando toca flambear cojo la sartén y la pongo en el suelo de la terraza enciendo la cerilla (con un mechero es mucho más difícil) y cuando ya están las llamas vuelvo a poner la sartén en su sitio.

Mientras está ardiendo el licor damos vueltas a los solomillos con unas pinzas para que se hagan por todos los lados igual, una vez se consume el alcohol y las llamas, ponemos el fuego al mínimo y añadimos la nata, movemos bien para trabar la salsa y dejamos que se hagan los solomillos en la salsa de nata unos minutos, de esta forma quedaran rositas por dentro y jugosos.

Ahora apartamos los cuatro trozos, los ponemos en un pyrex de cristal y los regamos con la salsa, reservamos.

Para preparar la cebolla, en la misma sartén que hemos hecho la carne, la aclaramos, añadimos un fondo de aceite de oliva y la cebolla en juliana, damos una vueltas, con el fuego medio, echamos sal y cuando vemos que la cebolla se está ablandando añadimos el vino, y dejamos que evapore con el fuego bajito. Vamos removiendo de vez en cuando, cuando se halla evaporado el vino, y este todo pochadito, añadimos una cucharada de miel y una de vinagre y dejamos hervir hasta que se integre todo, retiramos y reservamos.

Ahora tengo por un lado los solomillos en cuatro trozos en su salsa, y por otro la cebolla al vino, esto lo puedo guardar así hasta que vayamos a comer, por ejemplo cuando hay invitados, lo suelo preparar el día antes, la carne queda jugosísima y con más sabor que si se come en el mismo día e igual la cebolla.

A la hora de comer, por un lado vamos hacer los gnochis, y por otro vamos a calentar la cebolla y la carne. Tenemos una olla al fuego con abundante agua, como los gnochis tardan un minuto tenemos el agua hirviendo pero serán los últimos que haremos. Primero pasamos la cebolla por la sartén, dejamos que tome temperatura y retiramos. Colocamos un montoncito en cada plato y lo que sobre en un cuenco.

Cogemos uno de los trozos de solomillo y sobre la tabla lo fileteamos, veremos que por dentro está rosita, porque no lo dejamos mucho tiempo cocinando en la nata. En la misma sartén que calentamos la cebolla, ponemos las “lonchas de solomillo” y damos vuelta y vuelta. Vamos colocando en cada plato unos cuatro filetitos por persona. Tenemos los medallones de solomillo en los platos, echamos la salsa en la sartén y con unas varillas ligamos bien, napamos la carne con la salsa, dejamos la restante en una salsera.

Generalmente utilizo dos solomillos para cuatro personas, como los he dividido en dos y tengo cuatro trozos, dejo uno sin cortar, es decir, medio solomillo se queda sin servir por si alguien quiere repetir.

Mientras sacábamos el primer solomillo y lo troceábamos, hemos echado los gnochis en el agua hirviendo, y en un minuto han subido a la superficie, es el momento de sacarlos y poner un montoncito en cada plato.

La presentación nos queda: un montoncito de cebolla, un montoncito de gnochis y los medallones de carne regados con la salsa, queda mejor en un plato claro para que se note el color moradito de la cebolla. En medio de la mesa dejamos la salsera con la crema y el cuenco con la guarnición de cebolla. Y generalmente en la cocina suelo dejar en la sartén el cuarto trozo de solomillo por si alguien quiere repetir. Si sobra, y suele sobrar, como no lo hemos cortado se conserva mucho mejor.

Pensaréis que es una locura tener ya previsto que va a sobrar un trozo, pero si este plato lo hacemos sencillamente para comer cuatro personas, se termina todo, si lo hacemos en una ocasión especial, que es cuando suelo hacerlo yo, y tenemos en cuenta que antes tomamos aperitivos y un primero, lo normal es que sobre.

Solomillo de Ternera con Patatas y Salsa Roquefort

Directamente de las montañas de Ávila

En esta receta lo fundamental es la calidad de la carne, un buen solomillo necesita poca elaboración, si seguimos algunas indicaciones básicas tendremos un plato exquisito. Como acompañamiento unas buenas patatas, cocinadas al horno. Y para darle un toque más especial si cabe, una salsa roquefort, pero no la servimos encima de la carne, en salsera aparte, para no enmascarar el sabor.

He utilizado Solomillo de Ternera de Ávila, una carne excepcional que podemos adquirir a muy buen precio comprando on.line. Estoy encantada con “A la Huerta de la Esquina“, he tenido la oportunidad de conocerles gracias al blog, y lo primero que me llamo la atención fue que solo sirven en Madrid y Ávila, pero tiene su lógica, ofrecen productos de la zona, sin intermediarios, directo del campo a casa, y de ahí su radio de venta, limitado.

Ingredientes:
Solomillo de Ternera (medallón)
Aceite de Oliva Virgen
– Lascas de Sal Maldón

Para las Patatas al Horno:
Patatas Red Pontiac
– Cuatro o cinco Ajos
– Perejil Seco
– Media cucharadita de Pimentón
– Una cucharada de Vino Blanco
– Una cucharada de Aceite de Oliva
– Sal

Para la Salsa Roquefort:
– 100gr. de Queso Roquefort
– 200gr. de Leche
– Un Huevo
– Pimienta Negra

Elaboración:
Realmente hacer un solomillo es fácil, asi que aprovecho la receta para explicar como me organizo yo a la hora de cocinar un plato de solomillo como comida principal cocinando el plato completo al mismo tiempo que estamos participando de la conversación y con el mínimo tiempo en la cocina.

Lo primero es lavar bien las patatas, las cortamos en daditos sin pelar y las dejamos en un bol cubiertas de agua. Preparamos también previamente la majada para las patatas, machacamos los ajos pelados con el perejil y la sal, añadimos el aceite, el vino blanco y el pimentón y lo revolvemos bien, lo dejamos en el mortero al lado de las patatas.

Preparamos los ingredientes de la salsa, pesamos la leche y la dejamos dentro del thermomix, al lado tenemos el roquefort, también la cantidad pesada, y el huevo junto a la salsera.

Cuando ya estamos todos en casa y vamos a sacar los aperitivos principales encendemos el horno a 200º. Durante el tiempo del aperitivo tenemos el horno precalentando. Cuando ya estamos a la mesa y vamos a llevar el primer plato, aprovechamos el paso por la cocina para meter las patatas al horno: en una fuente ponemos un fondo de aceite y las patatas escurridas del agua, las hemos dejado con piel y cortado a cubitos, echamos un pelín de agua limpia sobre las patatas, como un cuarto de vaso, poquito, que en ningún caso las cubra.

Las patatas están en el horno unos quince minutos, tiempo en el que hemos finalizado el primer plato. En el paso por la cocina encendemos la parrilla para la carne. Sacamos las patatas del horno (el poco agua que echamos habrá hervido y casi evaporado) añadimos la majada y volvemos a meter las patatas al horno.

Preparamos la salsa roquefort incorporando todo los ingredientes en el thermomix y programando 6 minutos, temperatura 85º, velocidad 5.

Para elaborar el solomillo:
Tenemos la parrilla bien caliente, echamos un pelín de aceite, yo lo hago con el spray, ponemos la carne para que se haga por la parte de abajo, cuando está sellada y dorada abajo, con la parrilla marcada, le damos la vuelta y sólo entonces añadimos la sal en escamas, durante todo el proceso tratamos la carne con pinzas, no la pinchamos con tenedor para no perder jugos. A mi me gusta poco hecha, y el punto es cuando en la parte de arriba, dorada, aparecen pequeñas manchas de sangre. Si nos gusta más hecha entonces la tendremos un minuto más, si nos gusta pasada, daremos vuelta y vuelta para que no quede nada de sangre.

En el tiempo que hacemos la carne se habrá hecho la salsa en el thermomix, la batimos fuerte, unos segundos al nueve, para que quede lo más fina posible y la echamos en la salsera.

En el plato ponemos un montoncito de patatas al horno, una tartaleta pequeña de masa quedrada con un poco de salsa roquefort y el solomillo. Poner la tartaleta con la salsa es para dar oportunidad a los comensales de probarla antes de servirse, si les gusta se podrán echar sin miedo de estropear el plato. Siempre presento así la salsa de acompañamiento, personalmente no me gustan mucho las salsas y es una pena que una carne que a la parrilla esta sencillamente estupenda se enmascare cubriéndola de salsa, pero no todos opinamos igual, por eso la idea de la tartaleta.

Por supuesto, un solomillo de ternera de avila de esta calidad a mi me parece comida especial y de fiesta. Y creo que ya se dónde voy a comprar la cena para estas navidades.

En el pédido que he realizado en “A la Huerta de la Esquina” he aprovechado para pedir Judiones del Barco de Ávila, varias hortalizas y algunas frutas. Me gusto la forma de entrega, el repartidor traía sus cestones para trasladar los productos, los nabos, las zanahorias, las manzanas… venían en bolsas de papel totalmente reciclables, el apio y el puerro, sencillamente lo coloco en la cocina donde yo le indiqué, me parece lógico hacer un uso adecuado del embalaje, envolver un manojo de puerros resulta totalmente innecesario.

En realidad mi sensación es la de haber accedido a productos de mercado, a buen precio, no tiene nada que ver la lombarda que me han traido con las mini lombardas que venden en los hipermercados, y por supuesto, lo mejor desde mi punto de vista es la carne y su calidad, creo que con este tipo de venta on.line nos ahorramos la búsqueda del “carnicero de confianza“.

Hamburguesa Portobello

Hamburguesa Portobello_03
Hacía tiempo que no hacia hamburguesas caseras, y para que queden bien hay trucos, además de la carne, hay que tener en cuenta el tipo de pan, la salsa, la cebolla … Esta vez he hecho las hamburguesas con setas portobello y queso mozzarella, algunos detalles:

Usar bimbo para hamburguesas con sesamo y tostarlo por una sola cara en tostador. Podríamos no tostarlo, pero es más dificil de comer con las manos porque al poner la carne caliente se ablanda y se rompe, también podríamos tostarlo en la parrilla, pero entonces tenemos que hacerlo antes que la carne porque necesitamos tener el pan preparado para ir montando ingredientes.

Cortar la cebolla por la mitad y coger la rodaja del centro. Podríamos usar cualquier parte de la cebolla pero entonces no nos quedarían unos preciosos aros grandes y redondos, y tanto si pasamos la cebolla por la plancha como si la dejamos cruda, siempre aros grandes y redondos, nada de tiritas.

Mayonesa. Otras salsas son opcionales, pero una hamburguesa sin mayonesa pierde mucho.

Estos son para mi los tres básicos de las hamburguesas caseras, y ahora dependiendo del tipo de hamburguesa ya ponemos los detalles… pepinillos, tipos de mostaza, tomate, bacón, tipos de queso…

Hamburguesas Portobello

Ingredientes para dos Hamburguesas:

– Dos panecillos de Hamburguesa con Sesamo (tamaño grande)
– Dos rodajas de cebolla del centro, en aros.
– Dos lonchas de tomate fresco.
– Dos Setas Portobello grandes.
– Dos lonchas de queso Mozzarella.
– Dos Hamburguesas de Carne 100% vacuno.
– Mayonesa de bote (…a ser posible Hellmann`s)
– Mostaza de Dijon
– Una pizca de Perejil seco.
– Sal y Pimienta.
– Aceite de Oliva.

Elaboración:

Preparamos dos platos grandes, de forma que nos quepan las dos partes del pan abierto. Enchufamos la plancha o ponemos la sarten al fuego. En el tostador ponemos las dos partes de abajo de los panecillos. Cortamos las setas a laminas y empezamos a pasar cosas por la plancha, primero la cebolla, las setas y las rodajas de tomate (dicen que el tomate se carga el antiadherente de la plancha…). Cuando saltan del tostador las partes de abajo de los panecillos, las untamos de mayonesa y ponemos la cebolla, el tomate y las setas, mientras se hacían las setas a la plancha las hemos espolvoreado con un pelín de perejil picado y sal.

Hamburguesa Portobello_02
Ahora ponemos en el tostador las otras dos rebanadas, las del sesamo, no hay que olvidarse de dar al botón de tostar por una sola cara. Ponemos un pelín de aceite y ponemos la carne en la sartén, cuando está por un lado, damos la vuelta y ponemos el queso sobre el lado que ya está dorado, pongo la loncha troceada para que no caiga queso en la sarten, le doy una vuelta rápida para que se funda un poco y dejo que termine de hacerse la carne. Los panecillos de arriba ya tostados los unto con mostaza de Dijón y pongo la carne y el queso encima.

Hamburguesa Portobello_01
Y ya está, cada tipo de hamburguesa tiene su receta, por ejemplo, otro clásico sería con queso cheddar y pepinillos, otra opción es lechuga, tomate y cebolla frescos, con la carne y el queso caliente, también podemos usar panecillos de pan pan, o bacón y queso emmental.

El logotipo en las fotos mola, qué no?

Filetes de Pollo Rellenos de Navidad


Aprovechando que hoy tengo el día libre, y que es Acción de Gracias, he hecho una prueba para Navidad. Este año he pensado en poner algo sencillo, mis probatinas rondan las Verdinas con Gambas de primero y de segundo Pollo Relleno. Me centro en el asunto del pollo, y dejo las verdinas para otra ocasión.

El año pasado saque una receta de una revista que quedo muy bien, los Picantones de Navidad, aunque finalmente no los hice porque me parecía muy engorroso a la hora de comerlos, con tanto huesecito, además no estaba segura de cómo les sentaría el recalentado. Y es que las cenas suelo tenerlas hechas, que me gusta tomarme un vino y no es plan de enredar en la cocina.

Total que como tenía dos filetes de pechuga de pollo de corral, se me ha ocurrido probar a rellenarlos con la farsa de los picantones (manzana, pasas y piñones), darles una vuelta en la sarten y cocerlos con unas patatas. La salsa para la cocción la he hecho con el majado de especias (canela, jengibre, clavo y un ajo), como en la receta de picantones, acompañado de vino de jerez, un vasito de agua y el aceite donde doramos los filetes rellenos. Estuve barajando la posibilidad de hacerlos al horno pero creo que quedarían secos.

Como tenía solo dos filetes para rellenar, me he pasado con la cantidad de farsa, asi que he aprovechado y lo he incluido en la cazuela para la cocción. Un detalle sobre las patatas, que tendrán que ir torneadas si finalmente uso esta receta para la cena. En cuanto al resultado y la idea de rellenar filetes de pechuga, no esta mal, si le pillo el punto al asunto del bridado, que no era capaz, todo pura tonteria, que hace tiempo que no brido nada y no me acordaba de como pasar el hilo.

En definitiva, que ya he probado la salsa y las patatas han quedado estupendas, yo creo que puestos a prepararlos definitivamente quizá tendría que rellenar algo más grande, tipo pechuga de pavo, ya veremos.

En fin, por ahora aquí se quedan las fotos de las primeras pruebas, me he salido a la terraza a ver si pillaba la “luz buena” … jeje … creo que no la he pillado.


Estoy feliz como una perdiz.

NOTA posterior a la publicación: Tras comernos los filetes rellenos prometo fotos del proceso de rellenado y receta con todos sus detalles porque estaban de morir y está es seguro mi apuesta para el segundo de la cena.
¡¡¡ vivan los viernes ¡¡¡¡

Lomo de Potro

Hace algo más de un año lo vi por primera vez en Alcampo. Entonces estaba yo en una época verde, y aunque me llamo la atención ni se me paso por la cabeza comprarlo.

El tema es que desde entonces cada vez que voy a Alcampo lo miro, hay hamburguesas de potro, carne en dados para estofado, carne tipo morcillo, filetes y lomo.

Cuando yo era pequeña recuerdo que mi madre alguna vez me hablo de la carne de caballo que se compraba en una tienda del centro de madrid, por Callao, y que cerro, y desde entonces no había vuelto oir hablar de carne de caballo.

En fin, hace algo más de un mes tuve antojo de hamburguesas y estuve a nada de comprarlas de potro, pero después de muchas vueltas, las compre de ternera. Y ayer … ayer fue el gran día.

Media hora me tire mirando todas las carnes, mirando el precio de la ternera supuestamente gallega, la de Madrid, los diferentes cortes, el potro, el corte parisien (que me gusta), que si entrecot, el potro, que si ecológica, el potro, y al final me llevo dos lomos de potro ¡¡¡

Los prepare sencillo, con la plancha eléctrica, guarnición de verduras (pimiento rojo, cebolla, berenjenas y setas de cardo a la plancha) plancha bien caliente y allí que van mis lomos de potro. Cosa que me llamo enormemente la atención es que no sueltan nada de agua, los últimos entrecot me encharcaron la plancha, estos nada, los hice vuelta y vuelta pero al punto, es decir, más hechos que como hago habitualmente la ternera.

De sabor es algo más fuerte que la ternera pero menos “rojo”, a ver si me explico, sabe más fuerte pero menos a carne, estaba tierno, lo más llamativo es que no tenía nada de grasa y, la verdad, estaba bueno, casi diria yo que muy bueno.

No es que ahora vaya a darme por comer potro todos los meses, pero seguro que alguna vez repito.

Feliz día,

P.D.: Casi tengo fotos, casi … a ver si la próxima.