Carrilleras de Ternera al Vino Tinto

Recetas para Navidad

Esta es una receta excelente para la comida de Navidad: los ingredientes no son caros, se debe dejar preparada la víspera y queda fantástica. Yo la puse como principal en la Navidad de 2012 y fue un éxito. He decidido publicarla ahora porque realmente creía haberla perdido, menos mal que la mande por mail y he rescatado el correo electrónico, sería una pena no tenerla publicada y el mejor sitio donde guardarla es el blog.

La receta no es mía, la encontré en este blog y simplemente he modificado ligeramente la redacción, pero tan ligeramente que he dejado todo tal cual lo escribió su autor, simplemente he omitido algunos chascarrillos personales que no venían al caso para reproducir aquí la receta.

Carrilleras de Ternera al Vino Tinto

Ingredientes (para 4 personas):

– Carrilleras (1 kg.)
– 2 cebollas grandes
– 2 puerros
– 2 dientes de ajo
– 1 tomate maduro
– Vino tinto
– Vino de Oporto (o similar)
– Brandy o Cognac
– Sal
– Tomillo
– Pimienta negra en grano
– Cayena
– Laurel
– Aceite de oliva
– Una “nuez” de mantequilla

Las carrilleras provienen de la carne de la zona mandibular, el papo o moflete del animal, y resultan al paladar suaves, gelatinosas y fundentes.

Elaboración:

Limpieza de la carne. En cada carrillera podréis observar una especie de telilla blanca, tendones y zonas nerviosas que hay que eliminar. Hay que quitar todo lo sobrante, con un cuchillo bien afilado, procurando no llevarse la carne magra en el intento. Debemos dejar la pieza entera, roja y magra, con el aspecto de un solomillo, por decirlo de algún modo y salvando las distancias. Otra opción es encargarle al carnicero que las limpie.

Una vez limpia la carrillera, se sumerge durante unos minutos en agua fría con un chorro de vinagre para eliminar posibles restos de sangre, impurezas, etc.

A continuación las introducimos (previamente pasadas por el chorro de agua fría y escurridas) en una cazuela o fuente donde entren bien y las cubrimos con medio vaso de brandy, medio de vino de Oporto (o similar) y vino tinto suficiente para cubrirlas por completo (y tres dedos más). El vino tinto ha de ser “bebible”. Nada de “Don Simón”, tetrabricks, garrafón ni similares. No os voy a pedir que utilicéis un “Vega Sicilia”, pero un crianza o parecido les va muy bien. Se aconseja cocinarlas en el mismo vino que se vaya a beber mientras las degustemos. Les añadimos también unos 10 o 12 granos de pimienta negra entera, un poco de tomillo y una puntita de hoja de laurel. No os paséis con las especias. En la maceración, los sabores de todas ellas se potencian y pueden llegar a resultar un poco “agresivas”.

Colocamos esta cazuela en la nevera, tapada con papel film para que no adquiera aromas extraños, y dejamos macerar hasta el día siguiente.

Al día siguiente, escurrimos las carrilleras pasándoles un paño limpio o un poco de papel de cocina, SIN APRETAR para que no suelten el líquido absorbido y reservamos el vino, que es con lo que se elaborará la salsa.

Si tenemos una olla rápida las haremos (la primera parte de la cocción) en ella. Si no, en olla express y, si no hay más remedio, en una cazuela tradicional. Este primer golpe de calor “rápido” hará que, aparte de reducir el tiempo de cocción, resulten más melosas y tiernas. Es mejor que la cazuela NO tenga fondo antiadherente ya que, para conseguir una buena salsa, es mejor que la carne “se agarre” ligeramente en el proceso que a continuación veremos.

Una vez seleccionada la cazuela, le añadimos una cucharada de aceite de oliva que justo cree una película grasa en el fondo y ponemos a fuego fuerte. Una vez el aceite esté “fuertecito”, introducimos una carrillera y la doramos por todas sus partes. Es importante que no las movamos mucho, que “se peguen” un poco al fondo. Una vez dorada la primera, la sacamos, reservamos en una fuente, e introducimos la segunda. Repetimos el proceso y así sucesivamente. Es decir, las haremos una por una para evitar que empiecen a cocerse en lugar de dorarse.

Cuando hayamos acabado con la última, y con la cazuela vacía aún en el fuego, añadimos en ésta un chorretón de brandy y rascamos el fondo de la misma con una espátula de madera para recoger lo “pegado” de la base. El contraste entre el frío del licor y lo caliente del metal hará que se desprenda con suma facilidad. Este proceso se denomina “desglasado” y con él conseguimos recoger todos los jugos que, de otra forma, se perderían. Por sí mismo, esto creará una salsa deliciosa. Dejamos reducir, si hubiera exceso de líquido, hasta que quede bastante denso y lo añadimos a la fuente donde teníamos reservadas las piezas de carne. Que no quede NI UNA GOTA en la cazuela.

Mientras estábamos dorando las carrilleras habremos aprovechado para ir pelando y troceando las 2 cebollas, los dientes de ajo, los puerros y el tomate, que ya tendremos reservados. No hace falta cortar muy finamente, ya que luego pasaremos y colaremos la salsa.

Echamos otras 2 cucharadas de aceite en la cazuela anterior (con fuego fuerte) y añadimos primero la cebolla, el ajo y los puerros, con una pizca de sal para que “sude” y una punta de cayena. No queremos que pique, sino que le dé un poco de “carácter” al guiso, a la vez que algo de sabor. Removemos y bajamos el fuego, pero no demasiado, ya que también nos interesa que se pegue (¡muy poco!) en el fondo (sin quemarse, obviamente, ya que daría mucho amargor y habría que desecharlo). Lo que queremos, para entendernos, es que las verduras cojan un tono, digamos, “otoñal”.

Cuando todo esté “al punto”, subimos el fuego y vertemos (sin retirar las verduras) un cacito pequeño del vino del macerado y rascamos otra vez con la espátula de madera para hacer, llamémoslo así, un segundo “desglasado”. Cuando reduzca y casi se haya evaporado todo el líquido, echamos otro pequeño cacito de vino y repetimos el proceso. Y cuando casi se haya evaporado, volvemos a repetirlo. Es decir, tres veces en total. Ahora, por fin, añadimos de una vez el resto del vino, con especias y pimienta incluidas, que teníamos reservado.

Ponemos la carne (y todos los jugos obtenidos con el primer “desglasado”) junto con el vino, mezclando todos los ingredientes utilizados hasta el momento. Cerramos la olla y lo tenemos, después de que empiece a salir el vapor, unos 15 minutos. Cortamos la cocción rápidamente poniendo la olla al chorro de agua fría, abrimos la tapa y sacamos las carrilleras.

Con ayuda de una batidora (o con un pasapurés) trituramos la verdura, junto con el vino, y lo pasamos todo a otra cazuela a través de un “chino” para que la salsa quede bien fina y sin tropiezos.

Ahora ponemos todo esto a fuego suave y le añadimos otra vez las carrilleras, que aún estarán duras. Dejamos cocer A FUEGO LENTO (con un ligero “chup-chup”) hasta que la carne esté tierna, aproximádamente una hora, aunque esto no es una ciencia exacta. Sabremos que están tiernas cuando podamos introducir un cuchillo, sin casi oposición, de parte a parte.

Justo antes de que estén demasiado blandas, las sacamos y dejamos la salsa reduciendo. Las troceamos al gusto, normalmente en forma de escalopes gruesos, y las volvemos a juntar con la salsa.

Es ahora cuando añadimos la sal (¡ojo, no pasarse!) y dejamos un ratito más.

Una de las características de este plato, así como de otros de caza, callos, etc., es que están mucho mejor de un día para otro. EL GUISO SE TIENE QUE ASENTAR. Existe una gran diferencia entre comerlo recién hecho o al día siguiente.

Llegado el momento, observaréis (si todo ha salido bien) que se encuentra en un estado prácticamente sólido. Esto es debido a la cantidad de gelatina que contienen las carrilleras. Lo ponemos a calentar, a fuego MUY, MUY, MUY SUAVE para evitar que se pegue (ahora no nos interesa eso) añadiendo unas GOTITAS (repito, GOTITAS) de agua si fuera necesario.

Cuando empiece a borbotear ligeramente, le ponemos una “nuez” de mantequilla y movemos la cazuela como si estuviéramos haciendo un pil-pil, hasta que se deshaga. Esto le dará un brillo y un aspecto final inmejorable.

Servimos muy caliente, acompañado de una enorme barra de pan y un buen vaso de vino.

Publicado originalmete por Jon DC (SpeedMaster) en A todo diente…!!! Pecadillos gastronómicos

Aunque la receta parece muy larga, es muy sencilla de elaborar, es muy difícil que quede mal, a lo mejor no queda en su punto exacto la carne pero en ningún caso será un fracaso. Es probable que os salga una enorme cantidad de salsa, no es un problema porque se puede congelar y utilizar, por ejemplo, para unas albóndigas. En cuanto al uso de la olla rápida para toda la receta, no lo recomiendo, como os dije antes, van a quedar comestibles, pero la carne no queda tan bien como si la dejamos cocer a fuego lento un buen rato.

Y sobre todo, gracias a quién compartió la receta en la red, es muy buena, si lee esta entrada le animó a publicar las carrilleras al horno, que dijo que lo haría pero aún estoy esperando.

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Kofta, albóndigas orientales

Con especias y asadas al horno

Con carne picada de ternera podemos preparar unas koftas, son como nuestras albóndigas de siempre pero mucho más especiadas, tienen un sabor muy rico y es una forma de dar salida a la carne picada en un plato sencillo con un toque de lo más especial.

Existen multitudes de recetas de koftas, todas tienen más o menos la misma base, pero hay una diferencia importante: la cebolla. Con cebolla me parece que quedan menos “orientales” cogen un sabor más conocido, mientras que si prescindimos de la cebolla personalmente me parece que están mejor.

Ingredientes: (para dos personas)

300 / 350 gr. de Carne Picada de Ternera
20 gr. de Pan Rallado
Una pizca de:
– Cayena Molida
– Comino Molido
– Jengibre Molido
– Curry
Un Ajo machacado
Media cucharadita de Oregano
Dos cucharaditas de Aceite
Un poquito de Sal
Un Huevo o una cucharadita de harina de garbanzo disuelta en dos cucharaditas de agua

Elaboración:

Para coger la “pizca” utilizo la parta de atrás de una cucharilla, realmente no sabría precisar la cantidad en gramos. La idea es mezclar todos los ingredientes con la carne picada, cuanto más mezclemos mejor quedarán, una vez todo mezclado dejamos la carne en forma de bola, cubierta con film, para que repose al menos tres horas, una buena idea es preparar la mezcla por la noche para comer al día siguiente (por supuesto, guardamos la carne en la nevera).

Antes de empezar a preparar las koftas, encendemos el horno a 200º. Cogemos la carne reposada con las especias, y vamos a ir formando pequeñas bolitas, para que nos queden más o menos iguales, he usado unos moldes de mini muffins de silicona, pero perfectamente podemos prescindir de ellos. Con el spray de aceite salpico el molde, si no tenemos spray con una gotita de aceite y un pincel, vamos untando un pelín la base, muy poquito. Nos mojamos las manos en agua y cogemos pedacitos de carne dandoles forma redondeada. Mojarnos las manos es importante para que no se nos pege la masa.

Una vez todas las bolitas preparadas, bajamos la temperatura del horno a 180º y las horneamos, aproximadamente en ocho o diez minutos estarán listas, hay que tener en cuenta que en el horno y usando este tipo de molde o base de silicona, la carne se dora antes por debajo que por encima, si esperamos a ver la carne dorada por encima se nos habrá secado en exceso por debajo, por tanto es mejor sacar y dar la vuelta a una, ver si está dorandose, y decidir si las dejamos un pelín más o las sacamos, que esperar a que nos queden todas secas.

En unos días publicaré la versión vegetal de las koftas, a las cuales les agradezco lo mucho que me han hecho pensar.

Solomillo de Ternera con Patatas y Salsa Roquefort

Directamente de las montañas de Ávila

En esta receta lo fundamental es la calidad de la carne, un buen solomillo necesita poca elaboración, si seguimos algunas indicaciones básicas tendremos un plato exquisito. Como acompañamiento unas buenas patatas, cocinadas al horno. Y para darle un toque más especial si cabe, una salsa roquefort, pero no la servimos encima de la carne, en salsera aparte, para no enmascarar el sabor.

He utilizado Solomillo de Ternera de Ávila, una carne excepcional que podemos adquirir a muy buen precio comprando on.line. Estoy encantada con “A la Huerta de la Esquina“, he tenido la oportunidad de conocerles gracias al blog, y lo primero que me llamo la atención fue que solo sirven en Madrid y Ávila, pero tiene su lógica, ofrecen productos de la zona, sin intermediarios, directo del campo a casa, y de ahí su radio de venta, limitado.

Ingredientes:
Solomillo de Ternera (medallón)
Aceite de Oliva Virgen
– Lascas de Sal Maldón

Para las Patatas al Horno:
Patatas Red Pontiac
– Cuatro o cinco Ajos
– Perejil Seco
– Media cucharadita de Pimentón
– Una cucharada de Vino Blanco
– Una cucharada de Aceite de Oliva
– Sal

Para la Salsa Roquefort:
– 100gr. de Queso Roquefort
– 200gr. de Leche
– Un Huevo
– Pimienta Negra

Elaboración:
Realmente hacer un solomillo es fácil, asi que aprovecho la receta para explicar como me organizo yo a la hora de cocinar un plato de solomillo como comida principal cocinando el plato completo al mismo tiempo que estamos participando de la conversación y con el mínimo tiempo en la cocina.

Lo primero es lavar bien las patatas, las cortamos en daditos sin pelar y las dejamos en un bol cubiertas de agua. Preparamos también previamente la majada para las patatas, machacamos los ajos pelados con el perejil y la sal, añadimos el aceite, el vino blanco y el pimentón y lo revolvemos bien, lo dejamos en el mortero al lado de las patatas.

Preparamos los ingredientes de la salsa, pesamos la leche y la dejamos dentro del thermomix, al lado tenemos el roquefort, también la cantidad pesada, y el huevo junto a la salsera.

Cuando ya estamos todos en casa y vamos a sacar los aperitivos principales encendemos el horno a 200º. Durante el tiempo del aperitivo tenemos el horno precalentando. Cuando ya estamos a la mesa y vamos a llevar el primer plato, aprovechamos el paso por la cocina para meter las patatas al horno: en una fuente ponemos un fondo de aceite y las patatas escurridas del agua, las hemos dejado con piel y cortado a cubitos, echamos un pelín de agua limpia sobre las patatas, como un cuarto de vaso, poquito, que en ningún caso las cubra.

Las patatas están en el horno unos quince minutos, tiempo en el que hemos finalizado el primer plato. En el paso por la cocina encendemos la parrilla para la carne. Sacamos las patatas del horno (el poco agua que echamos habrá hervido y casi evaporado) añadimos la majada y volvemos a meter las patatas al horno.

Preparamos la salsa roquefort incorporando todo los ingredientes en el thermomix y programando 6 minutos, temperatura 85º, velocidad 5.

Para elaborar el solomillo:
Tenemos la parrilla bien caliente, echamos un pelín de aceite, yo lo hago con el spray, ponemos la carne para que se haga por la parte de abajo, cuando está sellada y dorada abajo, con la parrilla marcada, le damos la vuelta y sólo entonces añadimos la sal en escamas, durante todo el proceso tratamos la carne con pinzas, no la pinchamos con tenedor para no perder jugos. A mi me gusta poco hecha, y el punto es cuando en la parte de arriba, dorada, aparecen pequeñas manchas de sangre. Si nos gusta más hecha entonces la tendremos un minuto más, si nos gusta pasada, daremos vuelta y vuelta para que no quede nada de sangre.

En el tiempo que hacemos la carne se habrá hecho la salsa en el thermomix, la batimos fuerte, unos segundos al nueve, para que quede lo más fina posible y la echamos en la salsera.

En el plato ponemos un montoncito de patatas al horno, una tartaleta pequeña de masa quedrada con un poco de salsa roquefort y el solomillo. Poner la tartaleta con la salsa es para dar oportunidad a los comensales de probarla antes de servirse, si les gusta se podrán echar sin miedo de estropear el plato. Siempre presento así la salsa de acompañamiento, personalmente no me gustan mucho las salsas y es una pena que una carne que a la parrilla esta sencillamente estupenda se enmascare cubriéndola de salsa, pero no todos opinamos igual, por eso la idea de la tartaleta.

Por supuesto, un solomillo de ternera de avila de esta calidad a mi me parece comida especial y de fiesta. Y creo que ya se dónde voy a comprar la cena para estas navidades.

En el pédido que he realizado en “A la Huerta de la Esquina” he aprovechado para pedir Judiones del Barco de Ávila, varias hortalizas y algunas frutas. Me gusto la forma de entrega, el repartidor traía sus cestones para trasladar los productos, los nabos, las zanahorias, las manzanas… venían en bolsas de papel totalmente reciclables, el apio y el puerro, sencillamente lo coloco en la cocina donde yo le indiqué, me parece lógico hacer un uso adecuado del embalaje, envolver un manojo de puerros resulta totalmente innecesario.

En realidad mi sensación es la de haber accedido a productos de mercado, a buen precio, no tiene nada que ver la lombarda que me han traido con las mini lombardas que venden en los hipermercados, y por supuesto, lo mejor desde mi punto de vista es la carne y su calidad, creo que con este tipo de venta on.line nos ahorramos la búsqueda del “carnicero de confianza“.

Hamburguesa Portobello

Hamburguesa Portobello_03
Hacía tiempo que no hacia hamburguesas caseras, y para que queden bien hay trucos, además de la carne, hay que tener en cuenta el tipo de pan, la salsa, la cebolla … Esta vez he hecho las hamburguesas con setas portobello y queso mozzarella, algunos detalles:

Usar bimbo para hamburguesas con sesamo y tostarlo por una sola cara en tostador. Podríamos no tostarlo, pero es más dificil de comer con las manos porque al poner la carne caliente se ablanda y se rompe, también podríamos tostarlo en la parrilla, pero entonces tenemos que hacerlo antes que la carne porque necesitamos tener el pan preparado para ir montando ingredientes.

Cortar la cebolla por la mitad y coger la rodaja del centro. Podríamos usar cualquier parte de la cebolla pero entonces no nos quedarían unos preciosos aros grandes y redondos, y tanto si pasamos la cebolla por la plancha como si la dejamos cruda, siempre aros grandes y redondos, nada de tiritas.

Mayonesa. Otras salsas son opcionales, pero una hamburguesa sin mayonesa pierde mucho.

Estos son para mi los tres básicos de las hamburguesas caseras, y ahora dependiendo del tipo de hamburguesa ya ponemos los detalles… pepinillos, tipos de mostaza, tomate, bacón, tipos de queso…

Hamburguesas Portobello

Ingredientes para dos Hamburguesas:

– Dos panecillos de Hamburguesa con Sesamo (tamaño grande)
– Dos rodajas de cebolla del centro, en aros.
– Dos lonchas de tomate fresco.
– Dos Setas Portobello grandes.
– Dos lonchas de queso Mozzarella.
– Dos Hamburguesas de Carne 100% vacuno.
– Mayonesa de bote (…a ser posible Hellmann`s)
– Mostaza de Dijon
– Una pizca de Perejil seco.
– Sal y Pimienta.
– Aceite de Oliva.

Elaboración:

Preparamos dos platos grandes, de forma que nos quepan las dos partes del pan abierto. Enchufamos la plancha o ponemos la sarten al fuego. En el tostador ponemos las dos partes de abajo de los panecillos. Cortamos las setas a laminas y empezamos a pasar cosas por la plancha, primero la cebolla, las setas y las rodajas de tomate (dicen que el tomate se carga el antiadherente de la plancha…). Cuando saltan del tostador las partes de abajo de los panecillos, las untamos de mayonesa y ponemos la cebolla, el tomate y las setas, mientras se hacían las setas a la plancha las hemos espolvoreado con un pelín de perejil picado y sal.

Hamburguesa Portobello_02
Ahora ponemos en el tostador las otras dos rebanadas, las del sesamo, no hay que olvidarse de dar al botón de tostar por una sola cara. Ponemos un pelín de aceite y ponemos la carne en la sartén, cuando está por un lado, damos la vuelta y ponemos el queso sobre el lado que ya está dorado, pongo la loncha troceada para que no caiga queso en la sarten, le doy una vuelta rápida para que se funda un poco y dejo que termine de hacerse la carne. Los panecillos de arriba ya tostados los unto con mostaza de Dijón y pongo la carne y el queso encima.

Hamburguesa Portobello_01
Y ya está, cada tipo de hamburguesa tiene su receta, por ejemplo, otro clásico sería con queso cheddar y pepinillos, otra opción es lechuga, tomate y cebolla frescos, con la carne y el queso caliente, también podemos usar panecillos de pan pan, o bacón y queso emmental.

El logotipo en las fotos mola, qué no?

Lomo de Potro

Hace algo más de un año lo vi por primera vez en Alcampo. Entonces estaba yo en una época verde, y aunque me llamo la atención ni se me paso por la cabeza comprarlo.

El tema es que desde entonces cada vez que voy a Alcampo lo miro, hay hamburguesas de potro, carne en dados para estofado, carne tipo morcillo, filetes y lomo.

Cuando yo era pequeña recuerdo que mi madre alguna vez me hablo de la carne de caballo que se compraba en una tienda del centro de madrid, por Callao, y que cerro, y desde entonces no había vuelto oir hablar de carne de caballo.

En fin, hace algo más de un mes tuve antojo de hamburguesas y estuve a nada de comprarlas de potro, pero después de muchas vueltas, las compre de ternera. Y ayer … ayer fue el gran día.

Media hora me tire mirando todas las carnes, mirando el precio de la ternera supuestamente gallega, la de Madrid, los diferentes cortes, el potro, el corte parisien (que me gusta), que si entrecot, el potro, que si ecológica, el potro, y al final me llevo dos lomos de potro ¡¡¡

Los prepare sencillo, con la plancha eléctrica, guarnición de verduras (pimiento rojo, cebolla, berenjenas y setas de cardo a la plancha) plancha bien caliente y allí que van mis lomos de potro. Cosa que me llamo enormemente la atención es que no sueltan nada de agua, los últimos entrecot me encharcaron la plancha, estos nada, los hice vuelta y vuelta pero al punto, es decir, más hechos que como hago habitualmente la ternera.

De sabor es algo más fuerte que la ternera pero menos “rojo”, a ver si me explico, sabe más fuerte pero menos a carne, estaba tierno, lo más llamativo es que no tenía nada de grasa y, la verdad, estaba bueno, casi diria yo que muy bueno.

No es que ahora vaya a darme por comer potro todos los meses, pero seguro que alguna vez repito.

Feliz día,

P.D.: Casi tengo fotos, casi … a ver si la próxima.

Albondigas Amarillas

Esta receta es uno de los primeros “reportajes” que publiqué en el foro Mundo Recetas. Fue la primera vez que alguien hizo una receta mia y me dijo que le había gustado. La tengo mucho cariño y creo que es la ocasión de ponerla aquí, para celebrar mi 34 cumpleaños. Perdonar las fotos que no son muy cuidadas.

INGREDIENTES
Para las albóndigas

250 gr. Carne Picada
50 gr. Queso Rallado
2 Huevos
2 Ajos
Pan Rallado
Perejil
Sal

Para la Salsa


300 gr. Cebolla
2 Zanahorias
2 Ajos
1 Cayena (Opcional)
50 gr. Aceite
1 Yogur
3 Quesitos
Tomillo (Opcional)
Sal

NOTA: La salsa es cantidad suficiente para medio kilo de carne. Podemos congelarla si hacemos 250 gr.

ELABORACIÓN

Albóndigas
Batimos los huevos e incorporamos el queso rallado

Picamos fino los ajos y el perejil e incorporamos a la mezcla

Añadimos la carne, el pan rallado y la sal

Dejamos reposar al menos 1 hora.

Damos forma a las albóndigas, pasamos por pan rallado o harina, y doramos en el horno con el grill encendido o freímos en sarten.

NOTA: Para dar forma a las albóndigas es mejor tener las manos mojadas con agua.

Aquí las albondigas ya doraditas en el horno:

Salsa
Ponemos todos los ingredientes, excepto el yogur y los quesitos, en el vaso del Thermomix. Programamos 6 seg. Vel 3 – ½

Bajamos los residuos con la espátula
Programamos 10 min. Temperatura 100º Vel. 4

Incorporamos el Yogur y los quesitos

Si hemos hecho las albóndigas al horno:
Programamos 4 min. Temperatura 100º Vel. 6 e incorporamos la salsa a las albóndigas

Si hemos hecho las albóndigas fritas:
Mezclamos 20 seg.. Vel. 6 e incorporamos la salsa a las albóndigas para que termine de hacerse todo junto. Si las hacemos fritas podemos añadir una medida del vaso de yogur de agua, junto con los quesitos y el yogur, para que la salsa quede más liquida y cuezan mejor las albóndigas.

Como las hice en el horno, echo directamente la salsa sobre las albondigas

Y ya está.